Desempleo y violencia afectan comunidades

20_01_2016 HOY_MIERCOLES_200116_ El País11 A

El desempleo, la violencia, y la falta de creatividad para saltar los eslabones de la pobreza son los principales problemas que afectan a las comunidades que forman parte de las diócesis de San Pedro de Macorís, Santiago y San Juan, según explicaron sus obispos.

Monseñor Francisco Osoria Acosta, obispo de la diócesis de San Pedro de Macorís, explicó que la falta de oportunidades se ha convertido en un problema terrible para esa provincia, sobre todo por sus vínculos con la delincuencia.

Al explicar la realidad económica de esa provincia de la región Este dijo que la casi desaparición de la industria azucarera, y la reducción de las empresas de zonas francas, le dieron una estocada mortal a la economía de esa zona.

De acuerdo con sus declaraciones, hace diez años las zonas francas generaban 18,000 empleos directos, pero ahora apenas 10,000 puestos de trabajo.

Sobre el tema de la violencia y la pobreza que afectan a Santiago se refirió el arzobispo Freddy de Jesús Bretón, quien lamentó que en la segunda provincia de importancia del país aumenten los cordones de miseria.

Al explicar esa situación dijo que en Santiago, igual que en Santo Domingo, crece la pobreza en los barrios marginados producto de la migración interna en la región del Cibao.

Monseñor José Dolores Grullón, obispo de la diócesis de San Juan, planteó que los problemas de esa provincia de la región Suroeste se enfocan en la vigencia de un modelo de producción con poca diversificación, resistencia al cambio, y en una baja autoestima en el contexto del emprendurismo.

“El problema es el monocultivo y la pobreza de ideas para lograr una transformación en el campo”, refirió el obispo.

El principal cultivo de San Juan es la habichuela, pero en los últimos años ha sido afectado por la permanente sequía; pese a esa realidad los grandes y pequeños productores se resisten a introducir nuevos productos que les permitan mejorar sus ingresos, dijo Dolores Grullón.

El presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, y obispo de la diócesis de Higüey, monseñor Nicanor Peña Rodríguez, explicó que en la provincia La Altagracia hay problemas de pobreza pero no con la magnitud de otras provincias.

Esa mejoría la atribuye a los empleos que se generan desde la industria turística. Esas fuentes de trabajo benefician, inclusive, a personas oriundas de otras provincias del país.