Desequilibrios económicos

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Resulta paradójico, cuando no sorprendente. Debe plantearse sin ambages cuanto diremos, pues la pérdida de poder adquisitivo del salario es fenómeno generado en el campo de la macroeconomía.

Desde que los gastos del sector público sobrepasan a los ingresos, sobre todo a los ingresos corrientes, se inicia el descalabro. Se acentúa la caída del valor real del salario, cuando el intercambio comercial alcanza signos negativos.

Por el despeñadero corren, lo mismo que los salarios, valores de renta fija de origen distinto al del salario.

Con el desequilibrio fiscal arranca esa pérdida que, a su vez, corroe la calidad de vida en los pueblos. Cuando los gobiernos pretenden gastar con ligereza, con la liberalidad del trasnochado, se impone recurrir a ingresos extraordinarios.

Las fuentes de los mismos son variadas como diversas serán las acreencias. Puede ser que recurra a disminuir el gasto de capital, hasta que su monto refrene en vez de impulsar la economía.

Tal vez busque en caja propia, y se emitan vales de tesorería, soportados por emisiones monetarias sin respaldo. Quizás se vuelva moroso, y posponga pagos a proveedores locales de bienes y servicios. Y, sin ningún género de dudas, procurará préstamos locales e internacionales.

Cuando todo ello está ocurriendo, una economía local sin gran apoyo, como se requiere en sociedades como la dominicana, perderá competitividad.

De igual modo en que se abría una hendidura entre el ingreso y el gasto públicos, acontecerá con las compras y las ventas del país. El desequilibrio se refleja inicialmente en la balanza comercial. Pero cuando el fenómeno es repetido, afecta la balanza de pagos.

De un año a otro ese déficit crea una presión que únicamente podría resolverse con repetidos saldos positivos en la balanza de comercio. Ese saldo negativo es aquél popularmente llamado “cuenta corriente de la balanza de pagos”.

Desdibujada la situación a grandes, aunque sencillos rasgos, es traje que le sirve a una nación.

Todo lo referido ha ocurrido con la República Dominicana de los últimos tiempos. Y mientras no se superen las situaciones planteadas, vivirán los salarios sujetos a presiones devaluatorias internas y externas. Por lo cual ningún efecto positivo tendrá el aumento salarial anunciado. A causa de todos los desequilibrios fiscales y comerciales.