Desgastes entre debates, déficits y componendas

Nuestro sistema político-partidista sigue desgastándose entre debates carentes de sintonía con las preocupaciones ciudadanas; de déficits económicos y sociales sin que su liderazgo reaccione adecuadamente;  y de componendas que lo siguen reduciendo a enjambres de dirigentes tras canonjías.

El debate económico se ha convertido en pleito de sordos al callar los gobernantes las críticas formuladas, mientras responden lo que no se les critica. Las protestas de comunidades por obras terminan en promesas que generan más protestas para que se cumplan. El debate constitucional apunta al agotamiento ante la indiferencia ciudadana, y en los propios asambleístas que comienzan a faltar a las sesiones, por la frustración que provoca su desenvolvimiento  carente de calidad y preñado de protagonismos de una idea promovida en el nombre de la revolución democrática.

Se sigue sin reaccionar ante los déficits económicos que nos amenazan. Las estadísticas fiscales son secuestradas y dosificadas sospechosamente mientras el informe trimestral de la DIGEPRES evidencia recaudaciones de 3,000 millones de pesos mensuales por debajo de lo presupuestado. El sector público incrementa su endeudamiento con la banca nacional en 5,000 millones de pesos en lo que va del año, mientras  préstamos externos y atrasos en pagos aparecen  cada día. El déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos fue en el 2008 más del doble del 2007. Las exportaciones y remesas cerraron estancadas el 2008 y autoridades admiten su caída en el presente. El turismo a marzo 2009 era 5%  inferior al año anterior. La inversión extranjera en cartera terminó el 2008 con fuga de 457 millones de dólares. Las zonas francas están amenazadas por el proteccionismo emergente en Norteamérica apuntando contra el DR-CAFTA.   La situación  eléctrica se agrava mientras las autoridades siguen pregonando circuitos de 24 horas e insinuando aumentos tarifarios.

Y el estamento político-partidista gira en torno a componendas divorciadas de ética y expectativas ciudadanas. Reduce la Constitución “progresista y revolucionaria” a la reelección, recurriendo a fórmulas absurdas como prolongación del período de legisladores.

El PRSC, en lugar de vindicar su Constitución, mercadea sus votos a cambio de alianzas que conspiran contra si mismo, contra la nación y el PLD; pudiendo diseñar otros modelos conducentes al Bien Común, de la nación y de los partidos.