Desintoxicación necesaria

Para la sociedad dominicana debe ser un alivio que haya autoridades que emprendan acciones específicas y formales con el propósito de cerrarle el paso a la impunidad. Y es estimulante que las voces de otras autoridades se levanten en apoyo de esas acciones. Un país en el que el régimen de consecuencias ha sido corroido por decisiones permisivas de todo tipo, es un país que sacrifica la confianza en sus instituciones y en las funciones en todos los niveles del Estado.

En el país, más que una percepción de los ciudadanos, la falta de castigo a violaciones de todas las categorías y desde todas las jerarquías se han convertido en el símbolo más grave de impotencia y falta de credibilidad. El crimen organizado, en todas sus modalidades, ha permeado sorprendentemente todas las escalas de autoridad, con tal de lograr cubrir bajo el manto de la impunidad sus acciones en perjuicio de toda la colectividad.

Lo más saludable para la nación es que el clima favorable a los negocios, locales e internacionales, que hemos construido a través de los años se robustezca con un régimen de consecuencias que proteja los intereses de las razones sociales y las personas en todos los aspectos posibles. Hay que demoler con toda la voluntad posible las estructuras que han convertido la impunidad en un lucrativo negocio.

Hacer lo que nunca se hizo

Para un país con un profundo déficit habitacional acumulado, el anuncio de la construcción de 62,181 viviendas en un año debe ser un motivo de gran regocijo para las familias sin casa, la industria de la construcción y la economía en sentido general. Esa, sin lugar a dudas, sería una manera de hacer lo que nunca se ha hecho y que tanta falta hace en nuestro país.

Pero este fuerte impulso social y económico necesita como complemento institucional que se tomen medidas en la jurisdicción inmobiliaria para destrabar algunos trámites que ralentizan la formalización de la propiedad. La emisión de los correspondientes títulos y otros requisitos, sigue siendo lenta y tediosa. Sería un gran logro que junto con la construcción de tantas viviendas se resolviera el aspecto burocrático de la certificación de propiedad.