Desmentidos de alianzas en comicios

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París (EFE).- A una semana de la primera vuelta de las elecciones presidenciales y a falta de asuntos concretos que marquen la campaña, los principales candidatos se enzarzan en desmentidos sobre posibles alianzas para la segunda ronda.

El último de los desmentidos llegó hoy mismo del ultraderechista Jean-Marie Le Pen que, en una entrevista en “Le Parisien”, aseguró que “no hay ningún acuerdo, ni conversación” con la Unión por un Movimiento Popular (UMP) del candidato favorito de los sondeos, el ex ministro conservador Nicolas Sarkozy.

Le Pen reaccionaba así a una propuesta lanzada por uno de los más próximos colaboradores de Sarkozy, que había sugerido establecer algo de proporcionalidad en las elecciones legislativas, lo que favorecería en primer lugar al partido del líder ultraderechista.  Al respecto de los supuestos diálogos con el ex ministro del Interior, el candidato de la extrema derecha puntualizó que “sólo había dicho” que Sarkozy no le tenía “la misma aversión visceral” que le ha demostrado el actual presidente francés, Jacques Chirac.

No obstante, Le Pen no descartó nada para más adelante: “no me comprometo para el futuro. Incluso he dicho que en un caso de crisis nacional muy grave que necesitaría un gobierno de unidad nacional, estaría dispuesto a que el Frente Nacional participe, incluido con (Segolène) Royal (la candidata socialista) o con otros partidos políticos”.

Sarkozy, que había desautorizado desde un comienzo a su brazo derecho por lanzar la idea de la proporcionalidad que daba pábulo a un acuerdo con el Frente Nacional, se esforzó ayer por remarcar que no hace ninguna concesión a la extrema derecha.   “Iré a buscar a los electores uno a uno, iré a decirles que sus votos no sirven para nada cuando van a Le Pen”, señaló.

   Royal sin embargo, dijo hoy que no se lo tragaba, y que lo de la proporcionalidad es “una postura oportunista” y “un signo muy claramente lanzado” para obtener los favores del Frente Nacional.

   El otro punto de eventuales alianzas, alentado en los últimos días por dos históricos socialistas como son el ex primer ministro Michel Rocard y el ex ministro Bernard Kouchner, es el de Royal con el candidato centro-liberal François Bayrou.

   La candidata socialista insistió en zafarse del órdago lanzado por Rocard y Kouchner y subrayó, en una entrevista hoy a “Le Journal du Dimanche”, que la Unión por la Democracia Francesa (UDF) de Bayrou “forma parte de la mayoría, está presente en el Gobierno” y ha votado en las regiones y los ayuntamientos con la UMP de Sarkozy.

   Anoche había afirmado que lo que quiere es “unir a toda la izquierda en la primera vuelta” porque así “los franceses tendrán una verdadera elección para la segunda vuelta” y por eso lucha para calificarse “para la final” ya que “del resultado de la primera ronda dependerá la dinámica de victoria para la segunda”.

   Bayrou era el único que parecía sentirse halagado con los llamamientos de los dos socialistas históricos a una estrategia de unidad con Royal que viene a dar la razón a su discurso de que hay que romper la tradicional frontera entre la derecha y la izquierda.

   “La frontera del pasado está superada: es una gran noticia”, se felicitó ayer, antes de reiterar que Francia es “frágil como el cristal” y que para acabar con esta “crisis sin precedentes” hay que poner fin al sistema de “dos fortalezas que pasan el tiempo tirándose cañonazos”.

   La UMP, por su parte, afirmó que esas palabras lo que muestran es que “Bayrou se sitúa a la izquierda”.

   Las especulaciones sobre la preparación de tratos de cara a la segunda vuelta, que se celebrará el 6 de mayo, ocupan a los medios de comunicación por defecto, ya que ningún asunto parece haber capitalizado la atención de la campaña: ni la seguridad como en 2002, ni la identidad francesa, ni el empleo.

   Además, a falta de temas de fondo, la proliferación de encuestas publicadas en los últimos días -que coinciden en que un tercio del electorado no ha decidido y en el orden de los candidatos- viene a alimentar en la boca de los comentaristas políticos las hipótesis sobre el desplazamiento de votos de unos y otros candidatos.

   Según el barómetro electoral diario de Ipsos, Sarkozy obtendría hoy un 29,5 por ciento, Royal un 25 por ciento, Bayrou un 17,5 por ciento y Le Pen un 13,5 por ciento, mientras el resto se situarían todos por debajo del 4 por ciento.

   En la segunda vuelta, ganaría el candidato conservador con el 53 por ciento, frente al 47 por ciento de la socialista.