Desorden estados Brasil señala oposición austeridad

Han enviado cerca de 2.000 tropas para ayudar al Estado.

Días después de una huelga policial en el estado de Espírito Santo donde murieron más de un centenar de personas, los brasileños están molestos con una apabullante recesión y duras medidas de austeridad que han dejado al borde del colapso a los servicios públicos en algunas partes del país.

Vitória, la capital de Espírito Santo, llegó a un virtual congelamiento luego que la policía iniciara una huelga el sábado 4 de febrero en demanda de mejores salarios. Mientras las estaciones locales de televisión transmitían imágenes de saqueos, muchos supermercados y escuelas permanecieron cerrados durante la mayor parte de la semana. Los habitantes de la ciudad se negaron a salir de sus hogares y los hospitales solo admitieron pacientes críticos, informaron medios de prensa locales. El presidente Michel Temer ha enviado cerca de 2.000 tropas federales para ayudar al estado.

En Río de Janeiro han surgido protestas esporádicas y violentas en los últimos meses, impulsadas por los recortes en los beneficios y retrasos en el pago de los funcionarios públicos. La tensa situación en ambos estados destaca el nivel de desafíos que enfrentan los encargados de política tanto en el ámbito local como nacional al tiempo que intentan implementar medidas de austeridad para abordar la creciente crisis fiscal.

De los 26 estados de Brasil, 6 están en graves problemas, según Fabio Klein, especialista en contabilidad pública de Tendencias Consultoria. Tres de ellos -Río de Janeiro, Rio Grande do Sul y Minas Gerais- ya han decretado estado de “calamidad fiscal”, lo que les da más tiempo para cumplir con los requisitos establecidos por ley. Klein dijo que el Gobierno federal podría verse obligado a emitir deuda para ayudar a rescatar a los seis estados, además de a São Paulo, el estado más rico de Brasil. Espírito Santo es uno de los seis estados en riesgo, porque ya ha implementado medidas de austeridad.

“Esto podría tener un impacto significativo en las cuentas del Tesoro”, dijo. “La efectividad del ajuste federal podría estar limitada por la crisis de los estados”.
Tropas descontentas. El gobernador de Río, Luiz Fernando Pezão, y el ministro de Hacienda de Brasil, Henrique Meirelles, acordaron un plan para aliviar la deuda del estado a cambio de privatizaciones y medidas de austeridad, pero el acuerdo aún requiere la aprobación de los legisladores federales y estatales. El jueves volvió a haber violentas protestas fuera de la legislatura estatal, mientras se debatía el paquete. El temor de que la huelga policial de Espírito Santo pueda hacer que los oficiales de Río hagan lo mismo aumenta. “Estamos lidiando con tropas descontentas”, dijo el mayor Ivan Blaz, vocero de la policía.