Despenalizan aborto

MEXICO (AP) _ La Asamblea Legislativa de la capital aprobó el martes despenalizar el aborto en la ciudad de México, pese a protestas de la Iglesia Católica, grupos y partidos conservadores que preparan un recurso de inconstitucionalidad para impedir la entrada en vigor de la norma.

Con 46 votos a favor, 19 en contra y una abstención se avalaron reformas al Código Penal de la capital para permitir la interrupción del embarazo durante las primeras 12 semanas de gestación y reducir las penas a las mujeres que aborten después de ese plazo.

También se aprobaron cambios a la Ley de Salud local por los cuales se establece que las instituciones sanitarias públicas de la ciudad deberán atender las solicitudes de aborto de las solicitantes, y se obliga al gobierno capitalino a promover la salud sexual y los derechos reproductivos, así como la maternidad y paternidad responsable.

La Iglesia Católica, que recibió el respaldo del Papa Benedicto XVI, advirtió insistentemente que los diputados que votaran a favor quedarán excomulgados una vez que se concrete el primer aborto bajo el amparo de estas modificaciones.

Para entrar en vigor, las reformas deben ser ahora promulgadas por el alcalde capitalino Marcelo Ebrard.

De ser promulgadas las modificaciones, la ciudad de México se sumaría a Cuba, Guyana y Puerto Rico como los únicos lugares en América Latina y el Caribe en permitir el aborto.

Las reformas fueron aprobadas en lo general y se dio paso a una discusión en lo particular, es decir, a una revisión específica de cada artículo modificado a petición principalmente del partido conservador Acción Nacional (PAN), aunque se prevé que sea rechazado cualquier cambio.

La aprobación se dio después de casi siete horas de debates en la Asamblea Legislativa, que permaneció fuertemente resguardada por policías ante la presencia de decenas de manifestantes a favor y en contra de la propuesta.

La diputada del PAN, Laura Soto, lamentó que las personas protejan a los huevos de tortuga y a la vez consideren que en las 12 primeras semanas de gestación “no hay un ser humano’’.

La comparación provocó reacciones inmediatas.

“A diferencia de las tortugas, nosotros tenemos capacidad y libertad de decisión’’, dijo la diputada del partido izquierdista de la Revolución Democrática (PRD), Leticia Quezada, quien afirmó que las reformas otorgarán la libertad de decisión a las mujeres y a no ser consideradas “medios de procreación’’ o “incubadoras’’.

Hasta ahora, la ley en México permitía el aborto sólo cuando el embarazo fuese resultado de una violación, el feto presentara alteraciones congénitas que implicaran daños físicos o mentales, o cuando la madre corriera peligro.

Para el diputado del PAN, José Antonio Zepeda, lo que se legalizó fue “el genocidio intrauterino’’, mientras que para el legislador Jorge Díaz, del Partido Alternativa Socialdemócrata, ahora la capital mexicana se convierte en “la ciudad más vanguardista de América Latina’’.

La polémica previa se había expresado en maneras tan distintas como anuncios pagados en diarios, mensajes televisivos, carteles en las calles, marchas y arengas desde los púlpitos. Incluso el Papa Benedicto XVI envió la semana pasada una carta a la Conferencia del Episcopado Mexicano para manifestar su preocupación por la iniciativa.

“Siento rabia, impotencia ante tanto atropello hacia esos niños inocentes que quieren matar’’, dijo a la AP Isidora Durán, una española de 70 años que se radica desde hace cuatro décadas en México y que se sumó a las manifestaciones en contra de la despenalización.

“El demonio está suelto en esta ciudad’’, consideró Durán, quien era parte de una veintena de personas que quedaron a unos pasos de la sede de la Asamblea Legislativa.

El debate comenzó apenas unas semanas después de que esta misma asamblea aprobara las uniones civiles entre homosexuales en la ciudad de México, una metrópoli de más de ocho millones de habitantes y gobernada por la izquierda desde 1997.

El PAN y grupos conservadores han dicho buscarán interponer un recurso de inconstitucionalidad para evitar que entre en vigor.