Desperdicios del agua

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El gobierno se ha empeñado que este año sea dedicado al manejo del agua y ya en su parte final los resultados no son tan halagüeños como era de esperar. Tan solo la orden fulminante del presidente Medina de meter presos a todos los que deforestan es lo único luminoso dentro de esa apatía y burocracia cómplice para que el agua disminuya de los cursos fluviales.
Así mismo es muy apreciable la cantidad de agua que se pierde en las cunetas de las calles de los pueblos por descuido y dilaciones inexcusables para ir a reparar las fugas en las tuberías de los acueductos. Esa actitud y conducta forja un panorama de la indolencia y del desinterés de quienes son responsables para corregir tales anomalías.
Faltando tres meses y días para finalizar el año del agua no hay resultados tangibles de que se ha tomado conciencia de la triste realidad isleña. Tan solo con la reacción del presidente Medina de encarcelar a los depredadores al ver de cómo están desolando de árboles las montañas por la tala clandestina de árboles, constituye una noticia esperanzadora. Y es que un terreno despojado de sus árboles no sirve para retener el agua necesaria que debe ir al subsuelo.
Todos los habitantes de la isla estamos locos. Casi todos por estar indiferentes ante la acción de quienes viven talando los árboles para hacer carbón o conucos con siembras de subsistencia. Entonces no protestamos ante tales acciones para frenarlo, creando conciencia de que sin árboles no hay vida. Por suerte el presidente Medina parece dispuesto a sacrificar su enorme popularidad para emprender una acción de rescate de la foresta.
El rescate de la foresta culminará con el reverdecer de los bosques y que el volumen de agua aumente en la isla. Entonces los 20 millones de habitantes asegurarían su porvenir. A las presas se les aseguraría su vida útil y dispondría de agua todo el año para todas las necesidades desde producir energía, servir agua potable e irrigar los surcos para las siembras y plantaciones.
Eso sí, siempre y cuando los seres humanos de la isla no retornen a sus antiguas costumbres de destruir los árboles para preparar carbón o conucos de subsistencia. Por eso es que la represión es necesaria para castigar esas transgresiones a la vida, penalizada por ley y que hasta las palabras y amenazas presidenciales no eran tomadas en cuenta.
De repente vemos una inusual actividad de los funcionarios de los sectores que tienen que trabajar con el agua. Se están organizando encuentros de expertos, profesionales de la hidráulica, para establecer las bases de programas definitivos de enfrentar el avanzado proceso de disminución del recurso agua en el país.
Es de suponer que ahora se presentarán acciones muy puntuales para hacerle frente a lo que los humanos de la isla y la Naturaleza en combinación han provocado para que el agua escasee en muchas regiones. La cuota de responsabilidad se extiende de ver cómo se arrasan con los bosques de la Cordillera Central en sus cercanías con Haití, con el fin de producir carbón. Y esto con la complicidad de las autoridades y civiles dominicanos en contubernio con haitianos con el fin de tener una fuente para producir carbón.
Ya en el país de occidente dejaron desoladas las montañas. Y ahora se han trasladado a la parte oriental de la isla e iniciar con saña lo que ya hicieron en su territorio. Y ahora con la complicidad dominicana de manera que las cuencas dejen de asimilar el agua lluvia y las fuentes se sequen como ya ocurre en muchas zonas.
En el año del agua, el gobierno había sido muy tímido para emprender planes de conservación del agua. Quizás por el intenso laborantismo electoral se descuidaron las acciones durante los primeros cinco meses del año y luego con los tres meses de la transición. Pero ahora llegó la hora de trabajar y con el grito de alarma del presidente Medina las dependencias del gobierno se han puesto las pilas. Y ya están emitiendo informes, celebrando seminarios y encuentros profesionales para dar a conocer lo que ya se tenía en carpeta.
No existía la voluntad política para emprender acciones puntuales para atacar la tala indiscriminada de los bosques de la cordillera. Ojalá que esa nueva energía oficial para atacar la deforestación se transmita al Faro a Colón y al Monumento de Montesinos, para rescatarlos de su abandono.