Destacan calidad mujeres anti-trujillistas

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POR MARIEN A. CAPITAN
La vida de Carolina Mainardi, Carmen Natalia Martínez y Maricusa Ornes fue ponderada por Myrna Herrera Mora durante la conferencia “Manifestaciones políticas y culturales de las mujeres dominicanas exiliadas en Puerto Rico durante la dictadura trujillista de 1930-1961”, pronunciada en el transcurso de la VIII Feria del Libro de San Juan, Puerto Rico.

Tras recordar que el flujo migratorio entre Puerto Rico y la República Dominicana no es algo reciente, Herrera señaló que esa migración ha sido de gran riqueza y diversidad. Al referirse al exilio dominicano durante la tiranía resaltó lo siguiente: “Al disentir del gobierno, al rechazar la tiranía, estaban expuestos y expuestas a represalias como ostracismo,  encarcelamiento, desaparición o muerte”.

Subrayando que con el tiempo aumentó la emigración hacia otros lugares como  Cuba, Venezuela, Guatemala, Costa Rica, Nueva York y México, Herrera resaltó el papel de las mujeres en la lucha antitrujillista.

“En la historia dominicana el protagonismo de las mujeres dominicanas se manifiesta en diferentes períodos y se expresa formalmente en el siglo XX, esencialmente durante la segunda década con la fundación de una revista y una organización feminista. Este protagonismo de la mujer continuó en la dictadura, manifestándose en dos vertientes”.

Al definir las vertientes, Herrera manifiesta que por un lado estaban las mujeres que representaron el movimiento feminista de la época y que, respaldadas por Trujillo, promovieron el sufragismo, hasta ejercerlo constitucionalmente en 1942. “Estas mujeres apoyaron el régimen, fueron militantes del Partido Dominicano, de sus filas salieron diputadas y embajadoras trujillistas. Entre ellas hubo emigrantes, que en el extranjero mantuvieron su respaldo a la dictadura y en ocasiones actuaron como cómplices del régimen”.

Las mujeres de la otra vertiente, liberales e incluso radicales, también asumieron el feminismo y la lucha por el sufragio porque era el recurso para obtener participación y emancipación. “Las mujeres de esta vertiente liberal-radicaldetectaron las primeras señales del terror que imperaría en la República Dominicana con el gobierno de Rafael Leonidas Trujillo. Ellas rechazaron y denunciaron la dictadura, conspiraron contra Trujillo y sus secuaces. Algunas de estas mujeres asumieron la lucha activa e ingresaron en movimientos clandestinos antitrujillista, varias emigraron, se exiliaron y desde el exilio continuaron la lucha”.

Entre esas mujeres, señaló estaban Carolina Mainardi, Carmen Natalia Martínez y Maricusa Ornes, quienes son las más mencionadas en los trabajos que se han escrito sobre el exilio dominicano en Puerto Rico.

CAROLINA MAINARDI

Carolina Mainardi, conocida como Doña Conina, fue la primera en emigrar a la isla vecina en el año 1930, a los pocos meses de asumir Trujillo el poder; residió en Puerto Rico hasta la caída del régimen en 1961. Era egresada de la Universidad de Santo Domingo y graduada de la segunda promoción de Farmacia.

Mainardi se estableció en Ponce con su esposo el doctor Leovigildo Cuello y sus hijos mayores. Junto a su esposo, organizó las primeras reuniones del exilio dominicano en la ciudad de Ponce. Para 1939 se mudaron a Mayagüez. Luego residieron en San Juan, donde estuvieron hasta regresar a la República Dominicana. 

Entre sus principales aportes estuvo la fundación del Partido Revolucionario Dominiano, sección de P.R., en su casa en Mayaguez. También participó en la organización de las expediciones de Cayo Confites en 1947, Luperón en 1949 y la de Constanza, Maimón y Estero Hondo de 1959.

“En las actas de las reuniones del PRD de Puerto Rico consta el desempeño de Doña Conina como secretaria y tesorera. Formó parte del comité fundador del Frente Unido Dominicano de Puerto Rico. Su residencia fue lugar de acogida de muchos exiliados, centro de constantes reuniones y activas campañas. Fue presidenta del comité femenino del PRD que se fundó en Puerto Rico en enero de 1959, y junto a Mercedes Borrel,  desde San Juan envió un comunicado que evidencia sus ejecutorias e ideales”.

CARMEN NATALIA MARTINEZ

Carmen Natalia Martínez  se exilió junto a su familia en el año 1950. Durante los años de 1950-1962,  laboró en el Departamento del Trabajo de Puerto Rico, donde se encargó de la División de Promoción de Seguridad.

“Estos años fueron de gran efervecencia en su actividad  poética y de dramaturga. Escribe su obra de teatro en dos actos Ondina, estrenada con gran éxito en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico, (1951-52), presentándose constantemente en teatros de escuelas y universidades del país. Escribe El Milagro de la Epifanía, Estampas de la Pasión de Cristo y realiza varias adaptaciones de cuentos tradicionales. Continuó escribiendo versos que, según el distinguido exiliado Samuel Mendoza, inspiraban al exilio en su lucha”.

En el 1959 Martínez obtuvo el primer lugar del Festival de Navidad del Ateneo Puertorriqueño, con su poemario “Llanto sin término por el hijo nunca llegado”, en el que describió el dolor y la angustia que  le provocaba la situación de su país, la situación de las madres, de los hijos y los ciudadanos. 

Con la caída del régimen, Carmen Natalia regresó a la República Dominicana, el nuevo gobierno la nombró Embajadora Alterna de la República Dominicana ante las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos (OEA) durante los años 1962-1965. Fueron muchas las gestiones y actividades que realizó representando a su país y reclamando educación para las mujeres campesinas y capacitación para mujeres dirigentes de América.

MARICUSA ORNES

María Herminia Ornes Coiscou, Maricusa Ornes, se graduó de Bachiller en Filosofía y Letras de la Escuela Normal Salomé Ureña e ingresó en la Universidad de Santo Domingo, en 1943, en la facultad de Derecho.

“Fue militante de Juventud Democrática y desde muy joven participó en actividades secretas y peligrosas como llevar mensajes al exterior. En su último año de estudios en la Escuela de Derecho el rector le pidió que se inscribiera en el Partido Dominicano, al negarse por sus principios y rechazo a la dictadura, se le prohibió continuar. No pudo terminar sus estudios en Derecho hasta que regresó del exilio en 1963”.

Se desempeñó como maestra del Instituto Escuela durante el año 1947-1948. En ese año, además, fundó la Escuela de Declamación Marujina de Farber.

Al igual que la familia Martínez Bonilla, los Ornes Coiscou salieron al exilio en 1950, como efecto inmediato de la gesta heroica de Luperón del año anterior en la que participaron dos hermanos de estas mujeres.

Aunque la familia Ornes Coiscou salió orginalmente hacia Cuba, en 1951 Maricusa llega a Puerto Rico invitada por sus dotes de declamadora. Una vez allí, se sucedieron los recitales en el Teatro Tapia, en el Ateneo, en el Teatro La Perla de Ponce, el Teatro Yaguez, entre otros. Durante varios años, además, tuvo a su cargo la inauguración de los Centros Culturales del Instituto de Cultura  Puertorriqueña, llevando a cada pueblo de la isla  un recital de poesía puertorriqueña.

En 1953, inauguró la Academia de Arte Escénico Santo Domingo; en  1957, Maricusa fue contratada como profesora del Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, labor que realizó por más de veinte años; y en 1961 se fundó la Sociedad Arlequín, con el propósito de promover los espectáculos para niños. En 1962 regresó a la República Dominicana.