Detractores, desconocedores y románticos

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Siempre me deleito con lo que escribe el Ing. Fabio Herrera Miniño. Su fina pluma toca temas de actualidad y del pasado, con la maestría que solo los que mucho saben pueden ejecutar. Sus ideas siempre dejan una lección, o dan mucho que pensar.

Me sorprendió que mi nombre aflorara en uno de sus artículos, en este caso, el titulado “Celos por unos muros al borde del colapso” publicado en fecha 25 de julio pasado, y que trata sobre las Ruinas de San Francisco.

Agradezco que Don Fabio considere que quien suscribe ha emitido valiosas observaciones al Proyecto del Arq. Francisco Moneo, y es cierto como él dice, que coincido con el destacado Ing. Ricart Nouel, con que se debe realizar una intervención del área, pues daría mayor valor y atractivo a la zona colonial, pero deseo que quede claro para los que han escrito después de este artículo sobre mi persona, y para todos, que difiero totalmente con el connotado profesional de la ingeniería que ha hecho uso de espacios pagados para defender el diseño de Moneo, y obviamente que con el internacionalmente premiado arquitecto español, en el cómo hacerlo.

Por eso he escrito tres artículos al respecto en lo que he expuesto mi oposición. En el primero hablo de la importancia de lo que dice la Carta de Atenas de 1931 y la de Venecia de 1964, en éste finalizó diciendo que “hay que tratar con mucho cuidado los monumentos y patrimonios históricos. Nuestra ciudad es la primada de América”.

En el segundo describo el origen y contenido de las mencionadas cartas y de cómo su influencia persiste y sirven de parámetros para la conservación de los Patrimonios de la Humanidad de mano de la UNESCO e ICOMOS. Y señalo cómo esta última institución “se ocupa de alertar, proteger y aprobar cualquier intervención que se vaya a realizar en algún Patrimonio, sobre todo los establecidos por la segunda entidad ‘’Patrimonios de la humanidad”. Finalizo diciendo “uno de ellos es nuestra zona colonial a partir de un 8 de diciembre de 1990. Si entramos a la página de internet http://www.icomos.org/en/ podemos darnos cuenta de las alertas que se hacen de demoliciones, o alteraciones de diferentes lugares del mundo. Esperemos no ser protagonistas en el futuro cercano de las noticias de este web”.

En mi tercer artículo detallo cómo cambió la arquitectura a partir de principios del siglo XX y de cómo uno de sus movimientos de los 80 el adaptivereuse “pudiera transformar para siempre la fisonomía de nuestro Patrimonio de la Humanidad, y termino diciendo: “En el proyecto de la rehabilitación de las Ruinas, la historia debe ser la protagonista, no el nuevo proyecto. Las piedras son el símbolo de la zona colonial, aquella que es Patrimonio de la humanidad …y las Ruinas del Monasterio de San Francisco tienen la historia suficiente entre sus piedras para ser el símbolo que es, y que toma más fuerza de erigirse, mientras más desean su parcial desaparición. Otra cosa. La historia también juzga, condena, o absuelve”.

No soy de los que critico cada iniciativa de los gobiernos de turno, pero pienso que si para la realización de dicho concurso se hubiera convocado a ICOMOS y a Patrimonio Monumental para que trabajaran en los términos y requerimientos del mismo, o dieran su opinión al respecto, pues son las entidades que conocen bien los acuerdos de que el país es signatario desde 1985, el resultado final hubiese sido distinto, y MITUR se hubiera economizado el escuchar ahora las opiniones de las instituciones ya mencionadas, y a los sectores que inciden en el quehacer arquitectónico y social que nos hemos opuestos, no a que no se realice el proyecto, sino a que no se ejecute de la manera tan invasiva como se diseñó.

Si mantener esta posición nos hace “detractores y gente sin conocimiento” como algunos nos han dicho, no importa que de ahora en adelante también se nos llame “románticos”.