Mercados: un nido de niños forzados a trabajar

Niño

En 1991 la República Dominicana ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), el instrumento más ratificado de la historia. Con su firma, el país se comprometió a reconocer el derecho de los niños y niñas a estar protegidos contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso  o entorpecer su educación.

Sin embargo, es común encontrarse con decenas de niños que se desempeñan como “carretilleros” en los mercados de Santo Domingo, a donde muchas amas de casa acuden a comprar alimentos para el consumo de su familia.

Uno de esos niños es “Capullo”, de 11 años de edad, quien labora como carretillero en el conocido “mercado de Pintura”, ubicado en la Prolongación 27 de Febrero casi esquina Isabel Aguiar, donde todos los días acuden cientos de personas a abastecerse de productos.

Una carretilla vieja es el instrumento que “Capullo” utiliza para sustituir el lápiz y el cuaderno que debió usar para asistir a la escuela y dedica para conseguir unos pesos con los que colabora con los gastos de su casa.

Pero determinar que lleva a un menor de edad a trabajar antes de concluir sus estudios y obtener la mayoría de edad, es una cuestionante a la que hay que buscarle una respuesta en múltiples escenarios. Al conversar con él y preguntarle sobre sus padres, sin entrar en detalle, solo se limita a decir que sus progenitores le permiten trabajar. Acerca de su nivel de escolaridad no ofrece ninguna información, pero la Convención de los Derechos de los Niños, aprobada en 1989, sí.

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En su artículo 32, inciso número uno,  este instrumento establece que “Los Estados Partes reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social”.

Sin embargo, la mayoría, por no decir todos, los niños que trabajan en el mercado o están ocupados en cualquier otro oficio, ven vulnerado no tan solo este derecho, sino muchos otros.

Para muestra un botón. La Convención también especifica que “Los Estados Partes adoptarán medidas legislativas, administrativas, sociales y educacionales para garantizar la aplicación del presente artículo. Con ese propósito y teniendo en cuenta las disposiciones pertinentes de otros instrumentos internacionales, los Estados Partes, en particular:

a) Fijarán una edad o edades mínimas para trabajar;

b) Dispondrán la reglamentación apropiada de los horarios y condiciones de trabajo;

c) Estipularán las penalidades u otras sanciones apropiadas para asegurar la aplicación efectiva del presente artículo.

Estas disposiciones en muchos casos no se cumplen. Si se hace un ejercicio de observación en los mercados del país, se pueden encontrar niños y adolescentes ofreciendo sus servicios desde tempranas horas de la mañana hasta entrada la noche. Rutina diaria que muchas veces no les permite asistir a la escuela.

Situación que además de vulnerar su derecho a la educación, como lo consagra incluso la Constitución dominicana, también puede incidir en que el menor pueda o no lograr obtener una carrera universitaria y de esta forma mejorar sus condiciones de vida y la de sus descendientes.

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Otras precisiones de la Convención. El artículo 27 del mismo documento se explica que “Los Estados Partes reconocen el derecho de todo niño a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social”.

Pero será posible que un niño de 11 años que pasa al menos ocho horas cargando las compras de los usuarios del mercado, por demás adultos, pueda tener un óptimo desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.

“Con demasiada frecuencia, el abuso ocurre en la sombra: no se detecta ni se declara, y–peor aún– en muchos casos se acepta”, dijo el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, enunas declaraciones que ofreció esta semana.

Acciones a favor de los niños y niñas en República Dominicana. En el país UNICEF ha apoyado técnicamente al Consejo Nacional de Niñez (CONANI) en la elaboración de una Hoja de Ruta para la  Prevención y Atención de la Violencia contra Niños, Niñas y Adolescentes, la cual provee las bases estratégicas a partir de las cuales las entidades responsables de enfrentar esa problemática deberán realizar su respectiva programación operativa entre 2013 y 2016.

Pero parecería que esos esfuerzos no son suficientes, porque la cantidad de niños que cambian sus cuadernos por una caja de limpiabotas, un paño para limpiar vidrios o una carretilla, como es el caso de “Capullo”, crece cada día más, ante la mirada indiferente de las autoridades.