Día del Padre

No hablemos meramente de “el papᔠque la mayoría tiene o ha tenido, y al que se dedica hoy algún tipo de atención en función de lo aprendido y del sentido de agradecimiento e identificación  entre componentes de la familia tradicional.

Hay que ir más allá porque el cumplimiento de la función paterna ha estado en crisis en República Dominicana, y los núcleos familiares sanamente integrados en los que se ejerza autoridad  y  los hijos abreven apoyo material y emocional  y se transmitan valores, no constituyen ya una contundente mayoría.

Y el Estado, que debería ser el guía mayor; el ente que acopia energía y recursos para hacer las veces de Padre Común que proporciona educación, orden, brinda diversos servicios esenciales, redistribuye el ingreso y traza con ejemplos el camino hacia las metas de  justicia  y suficiencia, defrauda más que lo que satisface a la sociedad.

Existe una relación de causa y efecto, y estos lodos que menoscaban la vida nacional con desintegraciones sociales y violencia, con delitos en abundancia, irrespetos a la convivencia en sentido general, de gente improductiva porque no recibió formación escolar para obtener buenos empleos, de choferes y conductores que violan leyes y causan muertes y daños materiales, vienen del polvo generado por años de  fracasos individuales de quienes no han sabido ser padres.

Pero también de irresponsabilidades colectivas  como las que se expresan en el hecho de que la gente que en este país se ha venido organizando con fines políticos y partidarios, conquistada mayormente por la sede de poder y beneficios personales, ha fallado.

No ha constituido un cuerpo de ideas ni de realidades estructurales, materiales y gerenciales, con sentido de eficiencia y continuidad para que el Estado sea sólido y fructífero en vez de cambiante y débil; veleidoso según el que llega a sus riendas; sectario y vulnerable a los trastornos e injusticias que devienen del afán corruptor de quienes buscan su sombra.

La paternidad irresponsable ha estado pasando aquí de lo general a lo particular y viceversa. Por eso no ha existido un Plan Nacional de Desarrollo y por eso hay miles y miles de adolescentes y jóvenes por esas calles que nunca estuvieron bajo una autoridad hogareña que les diferenciara el bien del mal.

Reconocimiento
La Esquina Joven del periódico HOY celebró el viernes su décimo tercer aniversario uniéndose a la Secretaría Estado de la Juventud para la creación -y llevar a cabo la primera entrega- del premio “Estrellas de la Juventud”. El conversatorio semanal que este diario dedica a los jóvenes –coordinado en sus inicios por el doctor Francisco Ortega y en la actualidad por el licenciado Fernando Quiroz, presta así un servicio adicional importante a la sociedad, porque en la tarea de labrar la grandeza de un país, el reconocimiento a sus mejores hijos no puede faltar, y una expresión de ello se dio en el acto que ahora comentamos y en el que, además, no faltó el sabio consejo del presidente de este grupo de Comunicaciones  Corripio, señor José Luis Corripio Estrada,  a los homenajeados y a la juventud en general en el sentido  de aprovechar al máximo su tiempo para dar a su nación un mejor futuro.

Han brillado con sus conductas los jóvenes que acaban de ser  reconocidos y  a los que formalmente expresamos de nuevo nuestras felicitaciones.

Son ellos María Isabel Soldevila, Hánsel Martínez Polanco, Eleazar Cruz Gálvez, Yudelkis Contreras, Andrés Pineda, Keira Susaña Sosa, Omar de Jesús Ubrí, José Carlos Nazario, Ana Josefina Jiménez, Carol Martínez Medina, Roberto Herrera, Indira Melgen Bello y Juan María del Orbe.

Todos ellos,  procedentes de varias áreas del acontecer  que van desde la comunicación a la ciencia, religión, arte y deportes, entre otras, constituyen ejemplos y son un motivo más para confiar en el porvenir de la República. Son una muestra muy  representativa de muchos otros ciudadanos dignos y laboriosos sobre los que descansa el gran proyecto de nación que de manera implícita asume la generalidad de los dominicanos que deseamos que haya prosperidad y  justicia y que se reduzca considerablemente la marginación. Sigamos adelante.