Diabetes Mellitus: una amenaza para la visión

Diabetes Mellitus: una amenaza para la visión

Estadísticas. En el país hay 2 millones de personas con diabetes o prediabetes

Oftalmóloga oftalmoplaza del Hospital General de la Plaza de la Salud (HGPS)
La Diabetes Mellitus (DM) es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por la glucosa elevada en sangre.

Se asocia con una deficiencia absoluta o relativa de la producción y/o de la acción de la insulina.

La DM y sus complicaciones se están convirtiendo rápidamente en la causa más importante de morbilidad y mortalidad en el mundo. La pandemia de DM se ha expandido rápidamente en los países desarrollados y en desarrollo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha proyectado que para el 2030 existan 500 millones de diabéticos en todo el planeta. Esta cifra se debe al crecimiento y envejecimiento (esperanza de vida) de la población; así como a los malos hábitos alimenticios, poco saludables y a la vida sedentaria.

En República Dominicana se estima que existen más de dos millones de personas con diabetes o prediabetes.

La DM puede provocar varias complicaciones oculares, como retinopatía diabética, papilopatía diabética, cambios en la agudeza visual, incremento del riesgo para desarrollar glaucoma, aceleración de las cataratas seniles, enfermedades de la superficie ocular, entre otras.

La retinopatía diabética se encuentra entre las primeras causas de ceguera a nivel mundial. En esta entidad, la glicemia elevada produce alteraciones en la retina, que es el tejido sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo.

Los cambios anatómicos en la pared de los vasos sanguíneos aumentan la permeabilidad de los mismos, dejando escapar componentes y líquido hacia el espacio por fuera de estos, generando hemorragias y edema macular (la mácula es la parte de la retina responsable de la visión central, la cual permite ver detalles finos claramente).

La alteración de la pared vascular altera el flujo sanguíneo y por tanto la nutrición de este tejido retiniano tan sensible a la isquemia (falta de oxígeno). Con esto se activa con la formación de neovasos, que son los que producen hemorragias e incluso tracciones sobre la retina, pudiendo llegar a desprenderla.

La retinopatía diabética frecuentemente no ofrece ninguna señal de advertencia temprana y en algunos pacientes es posible que los síntomas no se desarrollen hasta avanzada la enfermedad.

En la retinopatía diabética, dependiendo del estado en el que se encuentre el paciente, este puede sentir disminución de la agudeza visual, moscas volantes, machas negras, destellos luminosos y hasta pérdida total de la visión.

Algunas veces las manchas desaparecen sin tratamiento y el paciente sentirse mejor. Sin embargo, la hemorragia puede ocurrir nuevamente y el cuadro seguir avanzando. Si no se trata, puede ocurrir una pérdida severa irreversible en la visión o incluso la ceguera.

Una de las complicaciones de la retinopatía diabética avanzada es el glaucoma neovascular.

En esta entidad se forma una red de vasos anormales en la parte anterior del ojo (justo por donde debe drenar el líquido intraocular) causando elevaciones importantísimas de la presión ocular.

El tratamiento debe ser urgente pues no solo puede terminar en ceguera, sino como un proceso inflamatorio crónico generando mucho dolor.

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Recomendaciones

Debido a que la hiperglicemia es la causante de la alteración de estos pequeños vasos, y su duración y gravedad constituyen el principal riesgo para desarrollar la retinopatía diabética y las otras complicaciones, un control metabólico estricto es la clave para el manejo de estos pacientes.

En cualquier caso, el mejor tratamiento para esta patología es la prevención. Todos los pacientes diabéticos, aunque tengan una visión perfecta de 20/20, deben acudir a exámenes oftalmológicos a menudo, una vez al año como mínimo, o más frecuentemente si el especialista lo aconseja, debido a que los cambios iniciales producidos por la diabetes pueden pasar totalmente asintomáticos.

La detección temprana puede evitar una pérdida visual irreversible y que no se tengan que tomar medidas drásticas para tratar de salvar la visión.

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