Dialogo con José Luis De Ramón
La expansión del gasto es necesaria

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1. El Gobierno está empeñado en dinamizar la economía y para ello ha puesto en marcha una política de expansión del gasto, ¿cree usted que esta es la respuesta adecuada a la falta de dinamismo y a la baja de los ingresos que sufre la economía dominicana en estos momentos?

La pérdida del nivel de actividad de la economía es importante. Aunque el PIB no haya caído, por la gran contribución de sectores como telecomunicaciones, muchos sectores se han visto afectados. En nuestro país, para dinamizar la economía las medidas monetarias ya han llegado al tope: la liquidez es alta y las tasas de interés bajas. Por tanto, en el corto plazo no hay otra respuesta que la expansión del gasto del Gobierno.

No deben en épocas de “crisis” olvidarse los fundamentos del crecimiento y el desarrollo a largo plazo. Desde luego que, cuando es financiado por deuda pública, el gasto fiscal dinamiza la economía a corto plazo. Pero como hay que repagar la deuda, debe exigírsele a los proyectos que esta financie que 1) se concentren en aumentar el capital humano (salud y, sobre todo, educación); y 2) a aumentar la competitividad del país, con infraestructuras apropiadas a los sectores productivos, particularmente los generadores de divisas.

2. En su opinión, esta falta de dinamismo que presenta la economía dominicana y la baja en los ingresos fiscales ¿es consecuencia directa de la crisis financiera global o  hay otros factores envueltos?

La reducción del nivel de actividad económica es en gran parte fruto del entorno internacional, aunque en la RD el impacto es menor que en otros países. Al ser importadores netos de petróleo y alimentos, las caídas de los precios de estos productos, consecuencia de la recesión mundial, nos beneficia, aunque remesas, exportaciones y turismo son impactados negativamente.

Pero no puede obviarse que, aún a una tasa de interés muy baja, en RD$, y existiendo gran liquidez, se nota la ausencia de proyectos privados, a excepción del sector comercial de retail. Esto obliga a retomar el tema de la competitividad del país y la creación de empleo y dentro del sector formal privado, como ejes centrales de la estrategia nacional.

Igualmente, los consumidores están más reacios al financiamiento de largo plazo, lo que impide una recuperación más rápida.

3. ¿Cree que firmar un acuerdo con el FMI como el firmado por el Gobierno dominicano recientemente, es lo correcto en estos momentos?

En esta ocasión al país no le quedaba alternativa. Sin el acuerdo con el FMI, no se hubieran podido obtener los US$2,800 millones en que aumentará la deuda pública en 2009. A mi juicio, siempre es correcto firmar con el FMI: Ha demostrado ser una forma eficaz de lograr progresos institucionales y, bajo sus programas, la disciplina fiscal indudablemente mejora.

En este acuerdo, la acción parece concentrarse hacia la solución de los déficits del sector eléctrico y el apoyo a los mecanismos modernos de recaudación (impresoras fiscales e impuestos a los combustibles, entre otros). Aunque este nuevo FMI hace más énfasis en la expansión de la economía que en la estabilidad macro, mantiene elementos ideológicos tradicionales, como exigir la eliminación de los subsidios generales (electricidad) y de las exenciones fiscales.

4. Como usted sabe, en el país hay sectores que entienden que una vez termine la política dinamizadora del Gobierno éste promoverá una reforma fiscal. El Gobierno, sin embargo, lo ha negado. ¿Qué piensa usted?

El plan del acuerdo con el FMI está diseñado para aumentar el déficit fiscal en 2009 y a partir de 2010 conseguir superávits, financiados por mayores ingresos fiscales y eliminación del subsidio eléctrico, principalmente. Para 2012 se plantea un superávit primario de 2%, (lo que es una meta muy difícil de cumplir) con el propósito de repagar deuda pública

La opción de la reforma fiscal es consistente con cualquier escenario económico previsto para 2012. A los niveles actuales de gastos, será imposible conseguir superávits fiscales únicamente por eficacia recaudadora. Es muy improbable que se eliminen gastos en el sector público. Así que lo que probablemente ocurrirá es que no se  logren las metas establecidas para el superávit fiscal y, consecuentemente, tampoco se repague la deuda en los montos programados.

5. El peso de la deuda pública, la externa y la interna, es una gran preocupación entre algunos economistas, pero no así en el Gobierno. ¿Qué opinión tiene usted sobre este tema?

Entiendo que por lo menos parte del Gobierno comparte la preocupación. La opinión generalizada entre los principales economistas es que una deuda de 30% del PIB es la frontera donde empiezan a aumentar las posibilidades de crisis financieras para los países en desarrollo. Este es ciertamente el caso de la RD, que financia su sustancial déficit en la cuenta corriente de Balanza de pagos con la entrada de inversión financiera (de cartera) y por lo que la estabilidad macro económica se torna critica. Como no aparenta que puedan darse avances de peso hacia la generación de divisas, estos capitales seguirán siendo fundamentales. Déficits fiscales y alta deuda pública podrían alejarlos, provocando efectos muy nocivos.

6. Cuando se toca el tema del Presupuesto Nacional, algunos sectores entienden que el Gobierno lleva una línea equivocada, pues una alta proporción del mismo está consagrado al pago de nómina y al servicio de la deuda pública, y descansa la inversión en créditos externos y en bonos. Estos sectores prefieren el “método de Balaguer”: gastos corrientes bajos y alta inversión con recursos propios. ¿Cuál es su punto de vista sobre esta cuestión?

La división del gasto así planteada es obsoleta: el gasto público debe catalogarse en infraestructura, inversión en capital humano (salud y principalmente educación) y gestión del aparato estatal. Este último es muy alto (botellas) e ineficiente. Los dos primeros son insuficientes. También existe corrupción asociada a la inversión en infraestructura y la calidad de la misma es cuestionable. La conclusión es obvia: menor gasto en administración, mejor gestión vía despolitización, más gasto en capital humano y en infraestructura con priorización y ausencia de corrupción.

El servicio de la deuda pública es consecuencia de errores del pasado que no deberían seguir repitiéndose.

7. Dígame, por favor, ¿cuáles son, desde su visión, los tres o cuatro principales problemas que la economía dominicana debe enfrentar con urgencia?

• Poco capital humano: bajo nivel de educación de la población.

• Sector eléctrico.

• Déficit excesivo en la cuenta corriente de la balanza de pagos.

• Poca creación de empleo formal.

El protagonista

José Luis de ramón

ECONOMISTA

Especializado en Administración de Negocios

Licenciado en Economía del INTEC

José Luis De Ramón Picazo es un destacado consultor económico. Es el socio principal y economista principal de la firma  de consultores privados Grant Thornton República Dominicana. Además de sus estudios profesionales y de post grado cursados en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, ha seguido  cursos de especialización en la Universidad de Cornell y en la Universidad de Chicago. Fue presidente de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios y es autor del libro “Volver a crecer”.