Diamantes… la joya del amor

EFE/Reportajes
Dicen que la reina de las piedras preciosas, el diamante, es para siempre. Que una joya pueda garantizar el amor eterno parece más una ilusión que una realidad. Lo que sí es cierto es que quien regala un diamante, regala un tesoro.

Hoy en día, el diamante es la joya más preciada del mundo. Su belleza lo hace irresistible a la ambición de cualquier persona. Es el regalo perfecto para un amante y el mayor símbolo de uno de los sentimientos que mueve el mundo, el amor.

Una piedra así es sinónimo de pureza, elegancia, sofisticación, poder, belleza. Es la ambición de los amantes y amados, el deseo de un joyero artesano. Representa lo eterno e infinito, por ello tal vez, se asocie al amor.

De un diamante cautivan sus destellos, esa irisación que hechiza a quien la contempla. Aunque las cifras que mueve también marean. Pocos son los territorios donde hallar esta gema: la India, Brasil, Venezuela y Sudáfrica. Y dos, los grandes compradores de este tesoro: Estados Unidos y Japón.

Un diamante, una ilusión. Regalar un diamante, tiene un valor emocional y representativo mayor, incluso, que su precio efectivo. Y es que esta piedra expresa con sus características todo lo que el sentimiento amoroso es incapaz de decir con palabras.Primero, la dureza del diamante, que hace que éste sólo pueda ser pulido con otro diamante, simboliza a la pareja. La necesidad del uno sobre el otro.

Y la calidad de esa relación, puesto que no vale cualquiera para formar este dueto. En segundo lugar, su resistencia, que hace creer que un diamante es para siempre, demuestra el deseo de estabilidad y perdurabilidad que se anhela para esa historia de amor, a la que no se le quiere poner  punto final.

LOCAS POR LOS DIAMANTES

Muchas son las famosas que han confesado sentir pasión por la reina de las gemas y han lucido encantadas las joyas más vistosas del mundo.

Es el caso de Jennifer López, Liza Minnelli, Elisabeth Taylor, Madonna, Jessica Alba y, por supuesto, Jennifer Aniston. La ex de Brad Pitt ha confesado en múltiples ocasiones sentirse una fanática de esta joya.

Aniston no olvida nunca sus diamantes para asistir a la ceremonia de los Oscar. La hemos visto lucir todo tipo de complementos, siempre radiantes.

En la edición de 2006 de los cinematográficos premios, la actriz completó su vestuario con joyas de vintage de Bvlgari.

Concretamente un collar de platino y diamantes de dos vueltas y un brazalete de oro blanco y amarillo de diamantes pavé así como pendientes amarillos, por supuesto, de diamantes.

Y es que, aunque el amor se acabe, la joya perdura.

Y es un buen consuelo y un gran aliado tener un diamante a tu lado.