Días difíciles para CAFTA-RD

WASHINGTON (AP).- El secretario de Agricultura Mike Johanns suele andar con dos bolsitas de azúcar en su bolsillo y los muestra cuando alguien le pregunta del tratado de libre comercio para Centroamérica y República Dominicana, conocido como CAFTA-RD.

“Si se aprueba el CAFTA, este es el impacto relativo sobre el azúcar”, suele decir mostrando las bolsitas.

Esta semana tuvo una nueva oportunidad de hacerlo en Mapleton, Dakota del Norte, hablando ante productores de una granja agroindustrial.

Les indicó que el azúcar centroamericano que ingresaría al mercado estadounidense representa el equivalente de una cucharadita por semana por consumidor.

Pero, el congresista Earl Pomeroy, quien fue el jueves uno de los fuertes opositores del tratado ante el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, dijo que tenía un contrapeso para aquello que el secretario de Agricultura lo presentaba como insignificante.

“Esas dos bolsitas de azúcar nos van a costar 180 millones de dólares en pérdidas de ingresos a nuestros agricultores”, dijo.

“A mí me avergonzaría, si yo fuera miembro de este gobierno, seguir ampliando el terreno del mayor déficit comercial de nuestra historia”, declaró Pomeroy, miembro del Partido Demócrata.

El ingreso del azúcar centroamericano al mercado estadounidense –aun cuando siempre será a través de cuotas fijadas por el Departamento de Agricultura– no parece preocupar tanto a los productores como el hecho de que el CAFTA-RD sentaría el precedente de que el azúcar es un producto negociable en los tratados comerciales internacionales estadounidenses.

El azúcar centroamericano representará apenas 1,7% del total del consumo estadounidense luego de 15 años de vigencia del tratado.

El CAFTA-RD tiene a Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y República Dominicana como contraparte de Estados Unidos en un mercado que el año pasado generó un intercambio comercial de 30.000 millones de dólares.

Hablando en la Universidad del Estado de North Dakota, Johanns admitió que el CAFTA-RD tiene por delante “momentos difíciles” en el Congreso para su aprobación.

El CAFTA-RD emprendió la cuesta arriba la semana pasada cuando fue criticado en el Comité de Finanzas del Senado. Varios senadores, de ambos partidos, dijeron que no veían cómo podía aprobarse el CAFTA-RD cuando el gobierno tenía un historial de no hacer cumplir los tratados internacionales.

La andanada de críticas pasó luego a la cámara baja, donde los legisladores criticaron no sólo sus provisiones sobre el azúcar sino también las referentes a la industria textil, los derechos de propiedad intelectual, las leyes laborales y la protección ecológica.

Peter Allgeier, representante comercial interino de Estados Unidos, quien se presentó ante ambos paneles, reiteró que el comercio es esencial para la prosperidad, la generación de empleo y reducción de precios, y ningún tratado comercial invalida una ley federal, estatal o local en la nación.

Legisladores que se oponen al CAFTA-RD dijeron esta semana por primera vez que ya tenían los votos para evitar la ratificación del tratado en la Cámara de Representantes.

El representante demócrata Sherrod Brown, uno de los opositores, dijo que si la votación se realizara ahora, 195 demócratas y más de 60 republicanos lo rechazarían, lo cual haría una suma suficiente para que el tratado no pase en la cámara baja de 435 miembros.

El gobierno del presidente George W. Bush se demoró 11 meses para iniciar la gestión en el Congreso desde que el CAFTA-RD fue firmado en Washington por las naciones interesadas.

Brown dijo que si el acuerdo “no fuera tan erróneo y la oposición tan acentuada, el Congreso ya hubiera votado favorablemente” en cuanto se terminó de firmarlo el año pasado.

La votación al parecer se realizará a fines de mayo y varios representantes del gobierno, entre ellos el secretario de Comercio Carlos Gutiérrez y el subsecretario de Estado Robert Zoellick, están delineando una estrategia para que el proyecto no muera en el Capitolio.