Dicen no es  el momento para devaluar la moneda

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Tres reputados economistas, Carlos Despradel, Isidoro Santana y Miguel Ceara Hatton, consideraron ayer que este momento de crisis económica no es el adecuado para devaluar la moneda frente al dólar. 

Los economistas Isidoro Santana, Carlos Despradel y Miguel Ceara  coincidieron en que en este momento de crisis económica no es prudente que se devalúe la moneda.

Al ser consultados  sobre la pertinencia de que se ajuste la tasa de cambio a su valor real, Despradel dijo  que esa medida  debió tomarla el Banco Central cuando el país  tenía  cierta bonanza, entre 2005 y 2007, época en que la entidad tenía mayor control sobre la economía.

En tal sentido, afirmó que eso sería  ahora  prácticamente imposible porque en el transcurso de 2008 el Banco Central  ha perdido US$430 millones de sus reservas internacionales.

“Sólo podremos comprar y consumir hasta donde alcancen las divisas.

“En la medida en que comencemos a jugar con la tasa de cambio y se vayan los capitales habrá menos divisas para seguir importando, por lo que jugar ahora con la tasa de cambio es muy  arriesgado”.

Cautela con corrección

Ceara  coincidió con Despradel en el sentido de que  se perdió el momento para ajustar la moneda, y detalló  las consecuencias de que sea el mercado el que corrija la distorsión.

Sobre ese aspecto dijo que se pueden tener medios indirectos reduciendo la demanda interna de divisas,  pero se estaría provocando una depresión en la economía.

El economista se refirió a la debilidad institucional del país con relación a los mercados, que están caracterizados por estructuras oligopólicas donde en situaciones de escasez, en el caso de las divisas, los agentes tienden a ser especulativos.

“Dada la debilidad institucional del país, dejar que sea el mercado el que ajuste la tasa puede provocar una situación muy complicada”.

Debieron prever

Aunque Santana planteó que la República Dominicana se convirtió en un país excesivamente caro por la sobrevaloración de la moneda, consideró que el peor momento para hablar de ajustes de la tasa de cambio es ahora.

Al explicarlo, planteó que en esta coyuntura es de incertidumbre con un Banco Central que está perdiendo reservas no es apropiado que se ajuste la tasa de cambio.

Por eso hay que entender la actitud de las autoridades del Banco Central de reafirmar que su política va a ser de restricción con tal de defender la tasa de cambio, refirió.

“Cuando se presentan circunstancias de este tipo, aunque las autoridades puedan tener la mejor buena fe de permitir que la tasa de cambio alcance un nivel adecuado,  podría ocurrir que las expectativas del público hagan que la situación se salga del control y se cree un problema mayor”.

En tal sentido, destacó que lo peor fue permitir que la moneda dominicana se sobrevaluara.

Durante este gobierno la prima del dólar se ha cotizado entre RD$30.00 y RD$34.00 por US$1.00, pero diversos sectores empresariales han promovido la necesidad de que se deslice la moneda, sobre todo los del sector turístico y de zonas francas.

Ayer el dólar se vendía a RD$34.36.

El origen de la crisis

A raíz del constante incremento del barril del petróleo, la economía dominicana ha sido sacudida por una fuerte crisis económica que las autoridades intentan enfrentar con una serie de medidas restrictivas.

Con relación a esa situación, Despradel planteó que tradicionalmente las crisis locales están  relacionadas con factores externos, a excepción de la quiebra del sector bancario en el año 2003.

“Cuando tenemos que pagar más por el petróleo,  el acero, los alimentos, tenemos menos divisas para poder comprar otras cosas, y esta economía depende fundamentalmente de su capacidad de importación.

“El origen de la crisis que comenzamos a vivir se debe a que una buena parte de esas divisas ya no podrán ser utilizadas para importar bienes, sino que serán usadas para pagar petróleo, por lo que habrá reducción en crecimiento de las importaciones por la falta de divisas”.

Por eso el Presidente dio una cifra del déficit externo menor del que se espera, destacó, al resaltar que si las importaciones se comportan igual que en el primer semestre del año el déficit podría llegar a casi US$5,000 millones.

Sobre Petrocaribe.  Respecto al endeudamiento externo del país a través del financiamento que hace el gobierno venezolano mediante el acuerdo de Petrocaribe,  Ceara dijo que se está botando el dinero, porque debería ir hacia una fuente de generación de divisas  que lo repague, o una asignación que genere recursos.

De lo contrario, planteó, a la larga estaremos resolviendo un problema, pero el uso que le damos a los recursos se va a convertir en un problema al tener que pagarlo.

Sobre la alocución de Fernández

El discurso del Presidente  “Leonel Fernández estuvo bien estructurado, dirigido en la dirección correcta, hubo ausencia de retórica pomposa de los políticos, aunque eso no quiere decir que haya estado completamente de acuerdo con él”, dijo  Carlos Despradel, al comentar la alocución del mandatario del pasado 17 de julio, cuando  anunció las medidas con las que se enfrentará el alto costo de los combustibles y de los alimentos.

Él  no está de acuerdo con el  diagnóstico ofrecido por Fernández sobre el  déficit de la cuenta corriente que, según datos oficiales, es de  US$3,400 millones, “pero yo creo que si la tendencia sigue estaremos en más de US$4,500 millones”.

Sin embargo, le parecieron correctas las propuestas sobre la reducción del gasto público, y destacó que se debe aprovechar esta coyuntura para reformar la administración pública.

En ese contexto dijo que se deben reducir o fusionar algunas secretarías de Estado, disminuir la matrícula de diputados a 100, y asimismo la de los regidores.

Para Ceara Hatton la alocución del mandatario es una de las más precisas que ha pronunciado en los últimos años.

Sin embargo, destacó que los planteamientos  deben tener credibilidad y fe pública en el contexto de cumplir con lo que se promete.

Sobre  ese aspecto  recordó que el 28 de diciembre de 2006  se promulgó la Ley 49706 sobre austeridad en el gasto público, la que contenía como principales postulados que en 2007 se reduciría los sueldos entre un  3%, 5%, 10% y 15% desde los RD$50,000 hasta los RD$200,000.

Asimismo, se  prohibía el financiamiento para comprar nuevos vehículos de motor, se limitaban los viajes por avión, y se disponía, entre otras medidas, el congelamiento de la nómina pública de 2007.

“Esa propuesta la escuchamos todos los dominicanos, ahora tenemos una segunda de austeridad, de reducción de salarios, pero todo eso nos plantea un problema de fe pública y de institucionalidad, que es fundamental para que las políticas tengan éxito”.

Para Isidoro Santana, el discurso del mandatario da la señal de que él está preocupado por la crisis económica mundial y su repercusión  negativa en el país por ser un gran importador de productos básicos.

El impacto del discurso está en la decisión de no iniciar nuevas obras y concluir las que están avanzadas, focalizar los subsidios al gas licuado de petróleo y a la electricidad y la  introducción de mecanismos de compensación a empleados públicos con aumento de sueldos.

“El Presidente anunció muchas cosas, pudo haberse ahorrado otras porque la mayoría son cuestiones cosméticas que tienen poco impacto o la gente duda que se vayan a realizar”, destacó.