Diciembre 2019 en Dominicana

03_12_2019 HOY_MARTES_031219_ Opinión10 A

Como ya es tradición en la República Dominicana, cerrando el calendario con el duodécimo mes, nuestro pueblo celebra el período navideño integrando a cristianos, no cristianos y no creyentes en una amalgama de colores de fondo alegre y contagioso. Ricos y pobres, sanos y enfermos, residentes y nativos de ultramar, confluyen en un objetivo común, festejar hasta pasado el Año Nuevo. En la historia post dictadura diciembre de 1962 fue un mes de elecciones en las que resultó victorioso el profesor Juan Bosch, candidato presidencial por el Partido Revolucionario Dominicano. En febrero de 2020, a solo mes y medio de fiesta religiosa, la población votante concurrirá a las mesas electorales para escoger alcaldes y regidores de los distintos municipios y comunes cabeceras del país.
De modo que diciembre de 2019 mezclará la Navidad con el obligado proselitismo partidista, expresado en comelonas, bailes, canastas llenas de alimentos, bebidas, dulces, golosinas y abundante promoción política.
Confiado estamos en la madurez y sensatez de todos y cada uno de los y las candidatas a cargos electivos, a fin de que la violencia y el luto no empañen la imagen de pueblo alegre que por muchas generaciones ha marcado esta época del año. Que sean mensajes de paz, cordura, felicidad y progreso para la gran familia nacional.
Que un espíritu de fe en el porvenir luminoso de la patria inunde tanto al territorio Este y el Oeste, como al Sur y el Norte, sin dejar un solo punto de la geografía huérfano de una alegre sonrisa de paz y amor fraternal. Que la salud se convierta en un don para niños y niñas, adolescentes, adultos, así como los ancianos, sin distingos de etnia, ni de estrato social. Inundemos la Navidad con señales de vida segura en las calles y carreteras; que las emergencias y las morgues de clínicas y hospitales se mantengan vacías porque la sangre y el luto hayan sido los fatales ausentes para dicha y sosiego de la ciudadanía.
Que el alcohol y otras drogas no inunden la sangre y el cerebro de transeúntes, pasajeros y conductores de vehículos de motor, de tal modo que las cifras estadísticas de accidentados y víctimas mortales se reduzcan a su mínima expresión. Que la bulla alegre sea de risas y carcajadas, y no de petardos que explosionan en las manos de niños, personas discapacitadas o adultos en estado de embriaguez.
Dejemos de repetir los mismos errores todos los años, seamos hombres y mujeres responsables socialmente hablando. Recordemos que una pequeña dosis de prevención suele ser más efectiva que una tonelada de cura. En los 31 días finales de 2019 todos los organismos de socorro nacionales podrían trazarse como meta el reducir el número de muertes violentas que usualmente tienden a dispararse en esta época. Que las defunciones por homicidios, accidentes vehiculares, intoxicaciones y envenenamientos, conjuntamente con los suicidios vean disminuir sus espantosas estadísticas de mortalidad.
Las navidades acompañadas esta vez con aderezo político adquieren un sabor muy especial, agridulce dirían unos, salado expresarían otros, en lo que todos convendrían es en que sabrán distintas, quizás algo parecidas a la de 1962. Exijámosle cordura y madurez a los líderes para que lleven mensajes de armonía que induzcan a una conducta pacífica de confraternidad y unidad republicana.
La patria que fundaran Juan Pablo Duarte y los Trinitarios es merecedora de un mejor diciembre 2019.