Dieta y ejercicio: panacea universal

Madrid. EFE. No hay vuelta de hoja: en cuanto uno va al médico por cualquier desajuste corporal, ya puede estar seguro de que lo primero que le van a recetar es… dieta y ejercicio. No falla. Por mucho que hayan progresado la farmacología, la farmacognosia y la farmacodinamia, los galenos acaban siempre apelando a esa pareja: dieta y ejercicio.

Hace unos días tuve ocasión de asistir, por activa y por pasiva, a un interesante congreso sobre la alimentación y la nutrición en el siglo XXI. Uno de los asuntos tratados era la dieta atlántica: no todo va a ser dieta mediterránea, ¿no les parece? Bien, lo primero que hubo que decir es que los especialistas tienen como concepto de “dieta” lo que el diccionario recoge sólo como tercera acepción: conjunto de sustancias que habitualmente se ingieren como alimento.

Pero a los pacientes, lo de “dieta” nos suena más a la primera acepción, que es “régimen que se manda observar a los enfermos o a los convalecientes en el comer y beber y, por extensión, esa comida o bebida”. Más drástica es la segunda acepción: “privación  de comer”. Bueno…