Diez hábitos para mantener el corazón en forma

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Según informes de la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo.
La OMS dice que la mayoría de las esas enfermedades pueden prevenirse si se actúa sobre los factores de riesgo, como el consumo de tabaco, las dietas malsanas y la obesidad, la inactividad física o el consumo nocivo de alcohol.
A propósito de celebrarse el Mes del Corazón, el cardiólogo Pedro Ureña, director médico de Medicina Cardiovascular Asociada (MCA) y presidente de Heart Care Dominicana, ofrece algunos consejos que conviene tomarlos en cuenta para mantener un corazón sano.
1. Conoce tus números. Las condiciones predisponentes a enfermedad cardiovascular se caracterizan por la ausencia de síntomas o signos de alerta. Condiciones como la hipertensión arterial, el colesterol y/o triglicéridos elevados sólo son detectables con una medición puntual, al igual que la glicemia (azúcar) en etapas tempranas. Una evaluación a tiempo y seguimiento son mandatorios en la prevención.
2. Ejercítate y muévete. Una rutina de ejercicio moderado ha demostrado beneficios en diversas variables del sistema cardiovascular. La recomendación estándar es un mínimo de 30 minutos 5 días a la semana, a mayor intensidad, mayor beneficio. Caminatas frecuentes en el día, el uso de escaleras, así como intervalos de actividad fuera del escritorio o sofá son formas de mantenernos activos en adición al gimnasio.
3. Vigilemos la cintura. La obesidad central está asociada a un mayor riesgo de eventos cardiovasculares. Se considera la cintura como un marcador independiente de riesgo y ya existen parámetros específicos por sexo, edad y talla para definir si se encuentra fuera de la normalidad.
4. Dieta balanceada. No existen alimentos buenos o malos, la proporcionalidad y la calidad del producto son clave para una buena salud, debemos limitar la ingesta de grasas saturadas, sin desviar la alimentación hacia carbohidratos o azúcares procesados. Las frutas y vegetales deben formar parte de la dieta diaria en adición a un equilibrio de carbohidratos, proteínas y grasas “buenas” (aceite de oliva, nueces).
5. Disminuyamos la sal. La ingesta de sal ha estado asociada a un aumento de los niveles tensionales en pacientes con hipertensión arterial establecida. Estudios recientes demuestran una correlación entre alta ingesta a edad temprana y desarrollo de la misma.
6. No al cigarrillo. El fumar es perjudicial para el corazón en varios aspectos. Potencializa la formación de coágulos en la sangre, aumenta el endurecimiento de las arterias o arterioesclerosis, promueve la formación de aneurismas en la aorta y contribuye de forma importante a los infartos y accidentes cerebrovasculares.
7. El sueño. El sueño insuficiente se asocia a un aumento de Infartos y arritmias (ritmo irregular del corazón). Trastornos como la apnea obstructiva del sueño (se asocia a ronquidos) dificultan el control de la tensión arterial, y se relacionan a insuficiencia cardiaca y trastornos del ritmo.
8. Estrés. Este factor se asocia a vida sedentaria, patrón dietético restringido y disminución del sueño. Sin embargo, el estrés per se promueve cambios fisiológicos asociados a infartos. Tales como aumento de la tensión arterial y frecuencia cardiaca, movilización de grasas en la sangre así como una mayor tendencia a ruptura de placas en la arterias.
9. Escucha a tu médico. El tratamiento preventivo debe llevarse a cabo bajo instrucción y supervisión médica. Frecuentemente los pacientes abandonan terapias establecidas en base al consejo del vecino o a informaciones del internet o redes.
10. Evaluación periódica. Existe un axioma en medicina que reza: “la detección es una forma de prevención” y sin lugar a dudas si no evaluamos, no detectamos.