Diez peligros de la deuda pública dominicana

Vladimir Pimentel
Vladimir Pimentel

A propósito de las declaraciones recientes del Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Temístocles Montás, sobre la no existencia de peligros en el endeudamiento público dominicano, me permito compartir algunos peligros que si vemos en torno a la deuda pública del Estado dominicano:

  1.  Indicador deuda/PIB. Una política de financiamiento (endeudamiento) de un Estado no puede estar limitada a la consideración del indicador deuda sobre PIB. Es fundamental referir factores tan importantes y relevantes como CAPACIDAD DE PAGO, FLUJOS DE EFECTIVO.
  2. Velocidad. El endeudamiento de la República Dominicana ha sido un proceso acelerado, del cuál toman responsabilidad los gobiernos de las últimas dos décadas. Ese crecimiento acelerado de la deuda pública dominicana no ha sido compensada con niveles de crecimiento de los ingresos fiscales disponibles en proporciones similares.
  3. Economía Mundial. Un mayor endeudamiento implica la necesidad de generación de divisas para honrar los compromisos derivados de estas, no obstante las condiciones actuales de la economía mundial en lenta recuperación y perspectivas no muy claras en el mediano y largo plazo, llevan a mayores niveles de incertidumbre y a riesgos en la continuidad de los flujos financieros por: remesas, comercio exterior, inversión extranjera directa y/o de cartera, donaciones, entre otros.
  4. Déficit Fiscal. Otro gran peligro de la deuda pública dominicana es la causa más reciente de esta, de manera muy específica, el déficit fiscal histórico del año 2012. Aún no estamos claros…
  5. Uso y destino. El uso y destino de los fondos debiera ser una consideración para valorar si estos fondos están incidiendo en el desarrollo económico del país. Hoy en día hablamos de “Responsabilidad Fiscal”, lo cual incluye “responsabilidad de endeudamiento”. “¿Transparencia?”, “¿Gobierno Abierto?”, “¿Libre Acceso a la Información Pública?”, etc.
  6. Bonos Internacionales. La “bonificación del endeudamiento” dominicano debe ser visto necesariamente como un riesgo, atendiendo a la relación de mayores tasas de interés relativas. La “salida” del FMI como prestamista ha llevado a los gobiernos a moverse hacia los bonos internacionales privados, donde los acreedores no requieren ningún cumplimiento sobre aplicación o destino de los fondos. La discrecionalidad, no hay recetas, no hay compromisos, no hay representantes…
  7. Deuda Interna. De la mano con el peligro No. 6 (anterior) está la mutación del endeudamiento externo a un mayor endeudamiento interno incluyendo la denominada deuda intragubernamental (Gobierno-Gobierno), cercana a los US$3,000 millones a mayo 2015.
  8. ¿Plan Financiamiento? República Dominicana no cuenta con un plan de financiamiento o reestructuración de la deuda pública para el mediano o largo plazo, con claridad de objetivos y metas. Además de esquemas de seguimiento y evaluación. Al menos, no de carácter público y disponible al escrutinio ciudadano.
  9. Límites. Lamentablemente no existen límites al endeudamiento público dominicano. De allí la importancia de mitigar el peligro No. 5., de la mano con este.
  10. Control Poderes. El control de los poderes públicos por parte del partido de gobierno siempre será un peligro, debido a las relaciones de peso y contrapeso necesarios en una democracia. ¿quién cuestiona a quien?

Tal vez la consigna para el endeudamiento dominicano es que “en el largo plazo todos estaremos muertos” (John Maynard Keyness, 1923)