Difieren sobre qué hacer durante Semana Santa

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Por Sorange Batista
A pesar de que para muchos el feriado de Semana Santa es aprovechado como  breves vacaciones colectivas, hay quienes permanecen apegados a las tradiciones y  siguen, paso a paso, las actividades programadas por la Iglesia Católica, aunque con un poco más de libertad y con menos tabúes.  Sin embargo, los no católicos ven este largo asueto como una fecha más, ya que entienden que “todos los días son santos”.

“Yo no sé lo que pasa en el mundo, mire ute’, en ante la gente lo viernes santos se iba al río tempranito sin hablar con nadie y se bañaba. Lo viejo decían que si uno hablaba primero y se metía en el río se volvía peje’”, recordó Rosa Gálvez, de 70 años, una seibana que dice añorar la tranquilidad y la paz que se reflejaba en aquellos tiempos para esta fecha.

 Dijo que “aunque ya uno sabe que mucha de esas cosas que decían no son verdad”, sigue al pie de la letra el calendario de actividades programadas por la iglesia San Martín de Porres, de Guachupita, barrio donde reside.

Al igual que Rosa opina Antonio Rosario, de 60 años, propietario de un colmado en Villa María que dice que “anteriormente se vivía mejor, la gente se quedaba en su casa e iba a la Iglesia. La cosa ha cambiado y la gente prefiere arriesgarse en las carreteras y playas”, expresó.

Antonio recordó sus tiempos de niñez en Moca, cuando veía a su madre y hermanas preparando el día anterior todo lo relacionado a quehaceres del hogar, “porque el Viernes Santo no se hacía nada, ni siquiera se barría, hasta los sazones se majaban el Jueves”, indicó.

Dijo que después que vino a vivir a la capital su realidad es otra, pero prefiere visitar la Iglesia y recogerse en familia. Del negocio dijo que lo abrirá solo en la mañana del Jueves y Viernes Santo, “porque de esto es que vivimos”, expresó.

LA GOZADERA

Daniel Laureano, de 33 años afirmó que la Semana Santa para él es sinónimo de “playa, mujeres y bebida”, aunque este año su estado de salud le impedirá irse de rumba a Barahona u otro lugar, es tradición en él pasarla en buena compañía.

Con relación a las tradiciones religiosas dijo “¿Iglesia? No, yo no voy a Iglesia, yo creo en Dios pero no voy a Iglesia”, enfatizó mientras cruzaba una de las calles de su natal Guachupita.

Aunque con un poco más de moderación opinó Johanna Aracena, de 27 años, quien dijo que en su barrio Villa María se pasa bien. “Aquí hacemos un playero los Viernes Santo y la pasamos de maravilla con la familia”.

Y es que en las calles de muchos sectores de la zona norte organizan una hilera de piscinas plásticas en la calle, bebidas y música, y recrean un ambiente playero en pleno barrio, precisamente en el día en que la Iglesia Católica conmemora la muerte de Jesús en la cruz del Calvario.

EN OTROS AMBIENTES

El ingeniero químico Anvar Anglada, de 58 años, coincidió con la licenciada Mayra Herrera en aprovechar en feriado de la Semana Mayor para concluir tareas pendientes en el hogar.

“Yo prefiero descansar y estar en mi casa”, dijo Mayra  quien considera que hay muchos días para el disfrute de balnearios y playas.

Afirma que tiene familiares y relacionados que ya tienen la maleta preparada para salir a resort o fuera del país.

OTROS CREYENTES

Los creyentes de algunas religiones no católicas perciben la Semana Santa como una semana normal y otros, realizan lecturas y cultos especiales, aunque sin los rituales tradicionales como el víacrucis.

Ejemplo de ellos es Roberto Félix, vendedor evangélico del mercado de Los Guandules, quien considera que los días de Semana Santa son iguales a los demás. Dijo que como cristiano que es, desea que todo pase bien y sin incidentes, aunque, se pregunta que cuándo es que la gente decidirá acercarse más a Dios.

Lo mismo se pregunta Deyanira Tejeda, residente en el mismo barrio, quien dice que le hace su habichuela con dulces a sus 3 niños, “para que no vayan a velar a casa ajena”, pero no porque lleva la tradición de Semana Santa.

HABICHUELAS CON DULCE NO FALTAN

Todos los entrevistados coincidieron en señalar que las habichuelas con dulce están presentes, independientemente de las actividades que realicen.

Y es que el tradicional postre abunda en todos los rincones del país, sin importar la condición económica.