Difteria ha matado 28 niños

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POR ALTAGRACIA ORTIZ GOMEZ
La epidemia de difteria que sacude al país ha cobrado 28 vidas infantiles, mientras el sistema de registro del departamento de Infectología del Hospital Robert Reid Cabral ha recibido 81 casos de una enfermedad prevenible con una vacuna que tiene un costo inferior a los  0.50 centavo de dólar. El 35 por ciento de los niños que llegaron al hospital murieron, lo que está relacionado con lo avanzada que estaba la enfermedad.

La información fue dada a conocer por los doctores Chabela Peña, Jesús Feris Iglesias, Josefina Fernández, Hilma Coradín, Virgen Gómez y Jacqueline Sánchez, quienes ofrecieron los detalles durante una reunión de especialistas, efectuada ayer en La Romana.

Al revisar la distribución de los casos de difteria, la mayoría de ellos recaen sobre el Distrito Nacional, sobre todo en sus zonas marginadas.

Los pediatras están alarmados por la alta mortalidad de niños que han sido afectados por difteria, consideran “una vergüenza” nacional que por falta de una enfermedad prevenible por una vacuna que al Estado le resulta muy barata, sigan muriendo menores en todo el territorio.

Los grupos de edades que con mayor frecuencia resultaron afectados fueron los comprendidos entre los 24 y 59 meses, con un 32.5 por ciento, mientras que los de 12 a 23 meses fueron el 31.2 por ciento de los casos. Los niños con 60 meses alcanzaron el 31.2 por ciento de los casos.

Por razones que los médicos no explicaron, el grupo que más padeció de difteria fue el masculino, afectado en un 60 por ciento, mientras el femenino fue de 40 por ciento.

Para  estar inmunizado contra esa enfermedad se requieren tres dósis de vacunación y refuerzos permanentes, pero en los casos el 37.5 por ciento no tenía historia de vacunación, el 8.7 sólo había recibido una o dos dósis, mientras que el 2.5 informó que había  sido vacunado.

TRAYECTORIA

La  trayectoria de la enfermedad en el país desde 1996 es como sigue. En ese año se registraron siete casos, en 1997 hubo 12 casos, en 1998 otros siete casos, en 1999 11 casos, en el 2000 11 casos, en el 2001 12 casos, en el 2002, 12 casos, en el 2003, 21 casos y en este año 81 casos.

Los principales signos  y síntomas que presentaron los niños que registró el hospital Robert Reid Cabral fueron problemas en las amidgdalas, dificultad respiratoria, tos, afección de las membranas y fiebre. El 90 por ciento de los casos presentó fiebre, el 33.7 por ciento tuvo tos, el 68.7 por ciento presentó problemas respiratorios y el 100 por ciento problemas en su membrana.

MANEJO DE CASOS

A pesar de que los médicos confesaron que hicieron  un manejo adecuado de los casos, el nivel de deterioro en que llegaban los niños hizo que se elevara la mortalidad. De 81 casos han muerto 28.

El hospital Robert Reid Cabral tiene una importancia nacional, dado el nivel de referimiento de casos. Casi todos los problemas infantiles que no pueden resolverse en otros hospitales se envían a ese centro de tercer nivel.

En el manejo de los casos, los médicos hacen radiografía de cuello, evalúan la necesidad de hacer traqueotomía y aplican antitoxina diftérica, de acuerdo al período de incubación de la enfermedad.

Otro fármaco que se aplica es la penicilina cristalina, el manejo de las complicaciones. Casi siempre es necesario una vacuna de acuerdo con la edad.

Tres de los niños murieron en forma súbita, tres hicieron un proceso de miocarditis, dos hicieron parálisis del paladar. El 43.7 por ciento de los casos fue confirmado por laboratorio, en dos casos no se hizo cultivo y seis tienen ese proceso pendiente. La prueba 37 de los casos dió negativo, pero los médicos están concientes de que murieron por difteria.

La difteria es una enfermedad cuya inmunización fue descubierta hace más de 100 años.

La vacuna para combatir esa enfermedad es denominada Difteria, Pertusis y Tétanos (DPT).

La bacteria que causa la difteria fue descubierta en 1883 y tiene el nombre de Corynebacterim Diphtheriae. El bacilo que produce la difteria penetra en el organismo a través de la boca o la nariz y efecta las membranas mucosas, en donde se multiplica y produce una toxina potente.

“Esa toxina lesiona el corazón y sistema nervioso central y puede producir la muerte, pues la membrana grisácea que se forma puede obstruir la respiración de los infantes”, señalan los especialistas.