Digesett: discrecionalidad, incertidumbre y
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Rafael Acevedo Pérez

Al fin pude entender lo que diariamente hacen afanados agentes de Digesett en la intersección de Lincoln con Mejía-Ricart. Cada mañana a la fresca sombra del moderno edificio de la esquina sur-este, varios vehículos detenidos simultáneamente, una especie de asalto, posiblemente por serias infracciones de tránsito; ya que debido a la infinidad de graves transgresiones en toda la ciudad y el país, algo inusual estaría ocurriendo en dicha intersección.

Pero una persona que llegó a mi oficina, con una multa en la mano, explicó que viniendo norte-sur desde la Lincoln, lo detuvieron porque había doblado desde un segundo carril. Lo cual muchos conductores se sienten forzados a hacer, debido a que prácticamente no tienen otra opción, pues la fila para doblar sería muy larga y de todo modo causa taponamiento en la vía. Y por lo cual, algunos optan por hacer una “U” en contravía, en la siguiente intersección.

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Lamentablemente esta acción de la Digesett pone en evidencia varios aspectos de su servicio a la comunidad:

Una manifiesta incapacidad o negligencia en cuanto a detectar problemas y jerarquizar posibles soluciones;

Un evidente mal uso del recurso agente; porque no se trata de algo de gravedad; ya que en una escala de prioridades, este caso debería estar muy bajo en cuanto a importancia-urgencia; hay demasiadas otras situaciones que necesitan mejor servicio de esa entidad;

Es absurdo y de mal gusto que la Digesett, en vez de aprovechar una situación en la que deben agilizar el flujo vehicular se sirvan de la “penumbra” para aumentar su récord de multas, lo cual, debe significarse, puede ser incluso un índice perverso, si es que con este se pretende medir excelencia de ejecución de la institución. Digesett deberá aprovechar este tipo de circunstancias y otras similares para hacer un mejor uso de su poder discrecional o de “manejo de la incertidumbre”, como llama Michel Croizier, ayudando a la ciudadanía; ya que sería de gran beneficio que tuviese un mejor manejo del concepto administrativo y organizacional del “costo de oportunidad”; ya que en cada una de nuestras intersecciones urbanas, y en carreteras y vías principales, el número de transgresiones es enorme, especialmente en lugares de alta peligrosidad.

Es muy lamentable que este solo ejemplo se multiplique en carreteras y áreas urbanas donde el servicio de la entidad deja demasiado que desear. Mala imagen para un país de creciente afluencia turística, y que seamos al mismo tiempo uno de los líderes en accidentes mortales en vías públicas.

Aparentemente, Digesett no tiene un esquema organizacional y operativo con prioridades, ya que, por ejemplo, gran parte de los taponamientos que se forman continuamente en zonas urbanas y en vías interurbanas, involucran vehículos que no están mecánicamente aptos para transitar. Y esta institución ni les aplica multas ni los asiste cuando tienen dificultades; ni los saca de circulación para hacer más fluidas las ya intransitables vías públicas del país.

La reciente disposición de sancionar los estacionamientos ilícitos, deberá seguir el propósito de aligerar la circulación vial.

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