Dinerales en la balanza

Las urgencias sanitarias que inmovilizan y repercuten en agudas pérdidas de ingresos familiares han movido a la solidaridad a diversas entidades de mucha solvencia que extienden sus manos hacia los más necesitados. Toda generosidad es bienvenida aunque resultan preocupantes los sellos políticos que llevan impresas las ayudas que han pasado a ser demasiado importantes en el proselitismo actual. Queda sin presencia la contrastación de planes de gobierno y brillan candidatos de árganas repletas para dar, que al referirse a los grandes problemas y desigualdades nacionales se ufanan de ser capaces de resolverlos sin dar detalles ni articular fórmulas a emplear para lograrlo.

¿ Por arte de magia? Las entregas en especies no sustituyen la exposición inteligente de argumentos con suficiencia de detalles personales y patrimoniales de los aspirantes. Será bueno escucharles describir el mejor destino que procurarían para la nación a través de manejos presupuestales eficientes, creativos y viables para erradicar dispendios y corrupción. Que cada candidato proyecte su perfil más acabado y convenza de sus méritos para ejercer altas funciones. Sobre eso es poco lo que dicen unas manos llenas y dadivosas que ponen en primer plano la capacidad de obsequiar, aun con dignos fines, para ganar aprobación del electorado. Una subasta para agenciarse simpatías a base de papeletas circunstanciales.

Un reverso de múltiple efecto

En la otra cara de la moneda de las restricciones temporales, incluyendo el toque de queda, aparece en llamativa conjunción una disminución de hasta un 35% en el número de heridos registrados por accidentes de tránsito que tienden a ser más trágicos en las madrugadas, prohibidas por el momento a los trasnochadores. En infeliz coincidencia, el confinamiento y el consumo de bebidas ilegales trajo una cifra récord en defunciones. En ese mismo envés del discurrir claustrofóbico abundan las crisis emocionales que han debido merecer más atención electrónica a distancia desde el sistema sanitario para sobrevivir en quietud al invisible enemigo contaminador. Los contactos sociales que se pretende evitar fuera de casa suelen tener un efecto perjudicial a sus adentros. El aprisionamiento hogareño agudiza conflictos de convivencia que urgen terapias.