Dirigir el transporte público hacia los niveles colectivos

Dirigir el transporte público hacia los niveles colectivos

Las precariedades e insuficiencias de medios apropiados para que los ciudadanos puedan trasladarse con suficientes comodidades y seguridad de un sitio a otro en ciudades dominicanas de elevado crecimiento horizontal sirvieron de cuna a un extravío urbano que ha poblado vías del vehículo menos indicado para prestar un servicio tan importante: la motocicleta.


Llevar viajeros en la cola de aparatos de dos ruedas, sin techos y sin cinturones de seguridad, en la que realmente hacen las veces de carrocería, puede ser visto como un mal necesario por aquello de que «a falta de pan, casabe», pero sin creerse el Estado que puede por eso dejar de actuar para llenar el vacío que ha propiciado al llamado motoconcho o moto-taxi.


La multiplicación de locomociones eficientes en buses y trenes, para gran número de pasajeros al mismo tiempo, es lo que tendría sentido ante una crecida densidad demográfica y la urgencia de recurrir a esquemas de circulación en el tránsito que ahorren combustibles y reduzcan el impacto ambiental.


El Gobierno debe desincentivar el empleo en los movimientos viales de vulnerables máquinas situadas en la cima de las estadísticas nefastas del tránsito, con participación en el 80% de los accidentes.


Los trabajadores de esta marginalidad deberían tener oportunidad de ingresar a tareas verdaderamente productivas y formales, bajo protección social, mientras se buscan mejores monturas para sus arriesgados clientes.

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