Disciplina y coordinación de  políticas económicas

La disciplina y coordinación entre las políticas fiscal y monetaria más el cumplimiento estricto del programa con el FMI permitieron a las presentes autoridades sacar al país en tiempo récord de la peor crisis económica en décadas.

Disciplina que se manifestó en un ejercicio presupuestario que permitió  al sector público no financiero pasar de un déficit equivalente al 3.7% del PIB en el 2004 a un superávit de 0.3% en el 2007, a pesar de los gastos extraordinarios por las tormentas. Disciplina en el ámbito monetario reduciendo la liquidez producto de las emisiones inorgánicas derivadas del salvataje bancario, neutralización de los pagos mensuales de intereses de los certificados y sano crecimiento de los agregados monetarios en línea con el aumento del PIB nominal.

Coordinación porque cuando fue necesario enfrentar  la crisis económica ambas políticas fueron restrictivas, pero cuando fue posible lograr un importante superávit presupuestario (más de 12,600 millones a septiembre del 2007)  la política monetaria fue más flexible; sin embargo frente a un incremento del gasto público, especialmente por el tema de los subsidios, la política monetaria debió ser menos flexible que en la segunda mitad del año pasado. En un escenario de grave choque externo y amenaza de recesión en los EU, la única vía para garantizar un mantenimiento relativo de la estabilidad en los precios y un moderado crecimiento es  retomar la estricta disciplina fiscal y monetaria del 2004.

En términos monetarios el Banco Central hizo su parte al reducir la velocidad de crecimiento de la emisión monetaria  sacrificando reservas internacionales, medida que conjuntamente con un aumento de dos puntos a los depósitos “overnight”, han estimulado un suave incremento en las tasas de interés en momentos en los cuales el crédito bancario a marzo estaba creciendo en 28.6% . Acciones elogiadas por el FMI y  representan la alternativa menos dolorosa para la política monetaria contribuir a la reducción de la demanda agregada, de las importaciones y controlar el déficit en cuenta corriente en momentos en los cuales no podemos hacer nada frente a la inflación importada. En el área fiscal, aunque el Presidente declaró  que no habrá reforma tributaria y serán focalizados los subsidios, lo cierto es que la meta de la política fiscal debe ser contribuir a una reducción de la demanda agregada y proteger a los sectores más vulnerables. Estricta disciplina y coordinación de las políticas, un programa de monitoreo con el FMI y  búsqueda de recursos externos para cerrar la brecha  en cuenta corriente representan las acciones más importantes para enfrentar el choque externo.