Discurso y práctica de Danilo Medina

Danilo Medina, luego de un largo y tortuoso camino hacia la Presidencia de la República, inicia su mandato con un discurso de investidura muy positivamente valorado y con el anuncio de su gabinete, muy acremente criticado. Esa aparente contradicción entre palabras y hecho en el inicio de su gestión, constituye una manifestación del pacto que éste tuvo que hacer con Leonel Fernández para alcanzar la primera magistratura del Estado.

Medina, a pesar de ser consciente de que sucede un gobierno esencialmente cuestionado y rechazado, incluso por él mismo, integra un gabinete casi con la tercera parte de ese gobierno; entre los que se encuentran las dos principales figuras del equipo que dirigió una política económica que fue duramente criticada por Medina antes, durante y después de sus palabras de investidura.

Ese problema de carácter político y que a la postre podría ser un lastre que podría dificultar el discurrir de su mandato, se conjuga con el hecho de  que sucede un gobierno que le entrega unas arcas completamente vacías, sin recursos para terminar esta tercera parte que le resta al presente año. En tal sentido, Medina inicia su mandato con un contexto político y económico en extremo difícil, además de un contexto internacional con las grandes economías virtualmente colapsadas.

Consciente de esas amenazas, Medina apela a un proyecto de gestión sustentado en grandes acuerdos nacionales y locales para encontrar en ellos la necesaria fortaleza para vencerlas.  En un contexto como el descrito, difícilmente podría encontrarse una estrategia con mejores posibilidades de éxito, que la de apelar a los acuerdos políticos, sociales y económicos. 

Sin embargo, para que estos  sean sostenibles se requiere que de ellos participen una diversidad de actores con suficiente incidencia en los ámbitos nacional y local, donde lo político juega un papel crucial, habida cuenta de que en todas las sociedades donde ha habido grandes acuerdos ha sido clave la participación de fuerzas políticas de signos diferentes y hasta adversarias.  La habilidad que muestre Medina para superar la prueba de la discusión y aprobación de la Ley de Presupuesto y Gasto Público para el próximo año y el inevitable acuerdo para la reforma fiscal, que son las dos tareas principales de cara al próximo año, serán los indicadores claves para saber si realmente será capaz de involucrar esos agentes para limitar y/o superar los obstáculos de los pactos que hicieron posible su ascenso al poder.

La Ley de Presupuesto es una asignación de recursos por cuyo control suelen darse encarnizadas luchas por intereses regionales, provinciales y locales, además por singulares intereses de actores de la clase política, sobre todo de la nomenclatura del partido de gobierno. La reforma fiscal es aún más compleja porque ella afecta positiva o negativamente a toda la población y a intereses económicos en general.

Del desenlace de esas dos pruebas y del comportamiento de la Vicepresidenta en sus funciones de coordinadora de las políticas sociales como nuevo eje de la reorientación del gasto e inversión pública, dependerán, en gran medida, las posibilidades de éxito de la gestión de Medina. Para que las palabras de su discurso de investidura se conjuguen con los hechos.