Distracción

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BONAPARTE GAUTREAUX PIÑEYRO
Hay anécdotas, historias y sucedidos, frases y cuentos que escuché cuando niño y en los primeros años de la adolescencia que doy por ciertos, aunque nunca los haya intentado confirmar.

Verbigracia: Napoleón dijo que la educación de los niños comienza en el vientre de las madres.

¿Lo dijo? ¿No lo dijo? ¡Qué importa! Lo dijo.

Durante la segunda guerra mundial, de 1939 a 1945, muchos soldados norteamericanos fueron despojados de sus fusiles cuando realizaban una carga de bayoneta porque intentaban alcanzar al contrario de una sola vez.

Los japoneses, según la historia, sacaban el cuerpo, halaban el fusil y disponían del gringo.

Alguien ideó lo que llamaron “el uno dos, del ejército norteamericano” ¿En qué consistía? en cargar con la bayoneta calada y al llegar al enemigo golpear primero con la culata del fusil y luego usar la bayoneta.

Pienso que el gobierno ríe con la muela de atrás cada vez que logra una jugada de distracción que, en ocasiones, ni siquiera es buscada, creada por un experto en mercadeo político.

Algo así ocurre ahora con la renuncia del licenciado Danilo Medina que es motivo de mil y un análisis vacíos, secos de contenido, que hacen de un acto normal de un político un tema de “preocupación” para personas interesadas en desviar la atención de los reales problemas que deben preocupar el país.

Cierto, el licenciado Medina renunció, acciones como ésas provocan un elocuente comentario de los jóvenes quienes responden con un ¿y?

El Presidente de la República restó importancia al asunto.

Ni siquiera designó a otra persona para sustituir al licenciado Medina en la Secretaría de la Presidencia.

El problema no es la huelga dizque resuelta de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

El problema no es la isla artificial y la trampa de que se valió un funcionario para que enviaran el asunto al Congreso y lo aprobaran al vapor fruto del “patriotismo” que se expresa en RD$.

El problema no es que el país carece de una política que busque y facilite el autoabastecimiento de alimentos.

El problema no es que el gobierno carece de solución para la falta de energía eléctrica y los altos precios de las facturas a clientes que no reciben el servicio.

El problema fundamental del país gira en torno a ¿qué hacen los gobiernos con los fondos públicos?

¿Cuántos problemas se habrían evitado si hubiera una inversión pública en las áreas prioritarias de salud, alimentación, educación?

Mientras no haya una aplicación honesta, decente, seria y organizada de los fondos públicos, habrá gente que entrará al gobierno en chancletas y saldrá en yipeta y nunca más necesitará trabajar, dada la permisividad tradicional con los grandes ladrones.

El Presidente de la República se empeña en su reforma para buscar más dinero,  lo que permitirá que el gobierno disponga de muchos más recursos para malgastar.

Eso es lo que no debemos permitir.

Juan Bosch me decía, a comienzos de 1966, que sólo con que el gobierno se ahorrara el 10 por ciento que perciben funcionarios por comisiones de compras, habría dinero, en ese entonces, para salud, educación. Ahora sería mucho más.

Pero ese no es el tema. El tema, para el presidente de la República y su gente, es crear más impuestos, aunque no haya eficiencia en el cobro y aplicación de los mismos. ¡No importa, como quiera sobra!