Domingo de Ramos: ¿Por qué celebramos este día sagrado?

Domingo de Ramos: ¿Por qué celebramos este día sagrado?

Hoy, 10 de abril, la Iglesia Católica y el país celebra el Domingo de Ramos, día con el que se inicia la Semana Santa y que conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.

«Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!» Mateo 21: 7-9.

Durante esta efeméride, se congregan en sus parroquias para recibir del sacerdote la tradicional bendición de las palmas y participar en la procesión y la Misa Solemne, en la que se lee el relato de la Pasión de Cristo.

A continuación, conozca la historia de esta tradición y por que es celebrada alrededor del mundo.

Antecedentes

Según el Nuevo Testamento de la Biblia, el Domingo de Ramos fue el día que Jesús entró en Jerusalén y fue aclamado por todos mientras cruzaba las calles montado en un burro.

La cronología de los eventos es contada por San Mateo, quien describe que la gente alfombraba con sus mantos el camino por el que transitaba Jesús.

Para este día, los fieles devotos suelen llevar en sus manos ramos de palma y de olivos u otros árboles, al compás de cantos y oraciones de alabanzas que dan la bienvenida a la Semana Santa cristiana.

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Tradiciones

En la tradición litúrgica de Jerusalén se recuerda el gesto profético de Jesús siendo aclamado al ingresar como Rey de Paz y el Mesías, y después condenado para el cumplimiento de las profecías.

En el Evangelio de San Mateo, se narra que la gente alfombraba el camino por el que pasaría Cristo y gritaba: “Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto”.

Los fieles que participan en la procesión, tradición que data del siglo IV en Jerusalén, deben llevar en las manos ramos de palma, olivos u otros árboles, y entonar cantos adecuados.

Los sacerdotes y los ministros, llevando también ramos, deben marchar delante del pueblo.

La bendición de los ramos y palmas tiene lugar antes de la procesión. También se debe instruir a los fieles cristianos a que conserven en sus casas, junto a las cruces o cuadros religiosos, los ramos bendecidos como recuerdo de la victoria pascual del Señor Jesús.

La segunda tradición litúrgica es la de Roma, la cual nos invita a entrar conscientemente en la Semana Santa de la Pasión gloriosa y amorosa de Cristo, anticipando la proclamación del misterio en el Evangelio de Mateo (26:14-27:66).

Para el bien espiritual de los fieles, conviene que se lea por entero la narración de la Pasión y que no se omitan las lecturas que la preceden. Terminada la lectura de la Pasión no debe omitirse la homilía.

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El acto de las ramas

Las palmas fueron importantes en la llegada de Jesús a Jerusalén no solo porque representaban el respeto de los presentes hacia él, sino porque además tenían una connotación de riqueza y fecundidad que se traslada hasta el día de hoy.

Por esto, para los fieles cristianos es tan importante contar con estas plantas al inicio de la Semana Santa, ya que durante esta festividad el sacerdote es quien se encarga de bendecirlas para luego colocarlas en lugares privilegiados durante los siete días.

Al finalizar la semana, las mismas palmas son quemadas en la iglesia, y las cenizas son guardadas con mucho cuidado para ser utilizadas en el Miércoles de Ceniza del siguiente año.

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