Dominio del lenguaje no verbal como instrumento para el éxito

Dominio del lenguaje no verbal  como instrumento para el éxito

La joven doctora Lucivel Ávila, explica el poder de los gestos para transmitir una mensaje

Hubo una época en la que los humanos solo nos comunicábamos a través de lenguaje no verbal. ¿Por qué este tipo de comunicación puede ser más confiable que la verbal? ¿Cuándo se podría utilizar el lenguaje no verbal para mejorar la seguridad y calidad del mensaje?

¿Qué se esconde detrás de este?

El lenguaje corporal es un tipo de comunicación no verbal donde se recurren a los gestos para transmitir información a una o varias personas.
La doctora Lucivel Ávila, quien es comunicadora social, empresarial y política, explica esta forma de comunicación desconocida por muchos y su importancia para potenciar el carácter profesional desde la juventud.

Explica que es la forma de comunicación que utiliza signos, que no son la palabra, para la transmisión de mensajes. Se basa, no en lo que se dice, sino en el cómo: gestos, posturas, movimientos corporales, olores, aspecto personal, pertenencias, modos de tocar, volumen y velocidad al hablar, el manejo del tiempo y del espacio nuestro y de los demás, etc.

“Se trata de nuestra primera forma de comunicación, de comportamientos omnipresentes que preceden a la palabra, utilizando varios canales al mismo tiempo y que se perciben más sinceros y espontáneos”, detalla.

Agrega que el emisor llena su mensaje verbal de emociones, actitudes e información acerca de la educación o la personalidad que tiene, y eso es a través del lenguaje no verbal.
Explica la joven especialista que es inevitable que nos comuniquemos no verbalmente.

Y es que, según argumenta, todo comunica, y por tal razón se afectan todas las relaciones en las que nos observan y escuchan, da igual que sea en un encuentro presencial o virtual. Pero también quienes nos leen, puesto que la escritura tiene su vertiente no verbal: recursos gráficos como el uso de negritas, subrayado o mayúsculas, el medio utilizado para la entrega del mensaje y demás informaciones que se conceden, incluso sin querer.

“ Teniendo esta idea clara, se entiende que un comportamiento no verbal contradictorio a la oralidad, por ejemplo, echa a perder una buena negociación, tumba una venta importante o deshilacha una relación que se percibía de gran provecho”.

Ávila, segura que es por esto que más y más organizaciones necesitan y buscan profesionales con ciertas capacidades de relación, con alta competencia comunicativa, es decir, que sean tan aptos en su área como en la forma de relacionarse con los demás: clientes, votantes, compañeros, supervisores, pacientes, socios, etc.

“De mucha importancia es poder establecer relaciones de calidad en todo momento, bajo cualquier circunstancia y basadas en la confianza, en un vínculo cercano que logre un efecto preventivo de conflictos. Mientras más joven se aprenda a ello, mejor”.

Quien más instrumentos tiene más poder alcanza. Con relación al empuje que le otorga a un profesional joven manejar su lenguaje no verbal, la especialista dice que el conocimiento de los pilares de la comunicación, la capacidad de analizarse y a los demás, la elección y planificación de eficaces formas de comportarse, así como la habilidad de interpretar los comportamientos ajenos, aumenta las competencias sociales del profesional.


“Por tanto, se hace un negociador exitoso, un vendedor audaz, un persuasor resuelto y un individuo agradable y con liderazgo”.

Agrega que en el mundo del comercio y los negocios avanza en el descubrimiento y aplicación de patrones culturales aprendidos para conocer cómo es la interrelación de los individuos y los modos de influirse entre sí. Se usan estos conocimientos científicamente para proyectar buena imagen y tener marcas exitosas, creando vínculos cercanos con los mercados y clientes.

Y es que de acuerdo a sus palabras vivimos en entornos muy cambiantes y las organizaciones precisan de personas que manejen la flexibilidad, siendo capaces de autoconocerse, autoregularse, de adaptarse al entorno, así como a los receptores de sus mensajes, y que pueden relacionarse con todo tipo de personas.

¿De qué vale un profesional con altos conocimientos técnicos siendo un obstáculo en un proyecto por no tener habilidades de relación? Incluso esto supone un comportamiento particular en el área de servicios. “Es desconcertante ir a un establecimiento público o privado y que nos reciba una persona graduada en desatención al cliente: con aspecto desagradable, mal humor o un inadecuado tono de voz. Como clientes, nos gusta sentirnos bien tratados y valorados, y siempre volveremos allí donde nos hacen sentir así”, asegura.

Habilidades verbales y no verbales como. Iniciar una conversación, hacer un elogio, hablar de temas no profesionales, así como responder corporalmente a los movimientos de los demás, la naturalidad, la apertura del cuerpo a nuevas interacciones, las poses para sentirse con mayor seguridad, entre otras, ayudan a que el profesional también lidere siendo sociable y empático.

Por otro lado, explica la joven comunicadora, una persona que observa con un ojo entrenado percibe el estado anímico, la disposición a responder de manera clara y sincera a interrogantes que se planteen, temores, ansiedades, autoconfianza u ocultación de información a partir de la pose y el movimiento corporales, gestos de las manos, la mirada y el uso del espacio.

“Finalmente, les pongo ejemplo: un médico, quien debe tener herramientas comunicativas para dar una mala noticia al paciente o para tratar a sus familiares. Una mínima microexpresión puede arruinarle el objetivo de comunicación. Igual le pasa a ese supervisor que prepara una presentación para los altos ejecutivos enfocándose en un PPT bien ilustrado y en aprenderse las palabras claves, pero deja de lado planificar su vestimenta, los movimientos en escena, los saludos y hasta los silencios”.

¿Desde qué etapa de la vida se debe empezar a cultivar?
Responde la experta que desde el hogar y la escuela, los niños y niñas precisan ir aprendiendo a hablar, debatir, conversar, disertar en público y todas las manifestaciones del lenguaje oral que tanto les conviene dominar. Lo que sucede aún hoy es un anclaje en la enseñanza-aprendizaje del lenguaje verbal escrito (ortografía, caligrafía y demás vertientes de la escritura correcta), esto junto a lo antes expuesto, nos ha llevado a creer que comunicación es palabra.

En adición, persiste mucho el sistema educativo donde el protagonista es el maestro, y los alumnos se quedan sentados, tranquilos y en silencio.

“Es tiempo de valorar en su justa dimensión la comunicación no verbal, ya que constituye más del 90% de lo que decodifica nuestro interlocutor de la información que recibe. Cada vez más, se confirma que conocer el propio comportamiento no verbal y descifrar el de los otros es muy útil en las relaciones familiares, sociales, comerciales, educativas, políticas, etc. Si comenzamos a cultivar el lenguaje no verbal a temprana edad, adelantamos los buenos resultados”, concluye.

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Tips para desarrollar buen dominio de lenguaje no verbal

El poder de influir lo tenemos todos, pero esa capacidad de influencia implica una preparación para lograr el objetivo. Es vital planificar las acciones de comunicación. Consideren:
A. Ejercita tu autoconocimiento y autoregulación, para que sepas cuáles son tus principales gestos, movimientos corporales y reacciones ante determinadas situaciones y adaptes tu comportamiento no verbal al objetivo que te planteaste.
B. Observa y percibe el comportamiento de los demás notando cómo actúan, y esto desde el más sutil movimiento hasta su conducta en general.
C. Adáptate siempre al contexto y a los interlocutores, considerando el grado de formalidad de una actividad, el temor que puede sentir una persona o de su actitud defensiva o invasiva, por citar algunos casos.

D. Planifica tus acciones de comunicación. Requiere que reflexiones acerca del mejor modo para lograr tu meta.

E. Entrénate para mejorar tus habilidades, establece el plan de acción, acostúmbrate a la preparación de los contenidos y adecúa los códigos verbales y no verbales a la consecución del objetivo.

LAS CLAVES

Recomendaciones generales para un buen comportamiento no verbal profesional:

  1. Es importante cuidar el aspecto personal y las pertenencias, siempre adecuándolos a la organización y a los tipos de clientes que atiende.
  2. Gesticular con naturalidad: cuerpo abierto, pies firmes en el piso, brazos y manos sueltas, contacto visual, sonrisa y adecuado tono de voz.
  3. A la hora de hablar vigila tu volumen, velocidad, entonación y timbre de voz, matices al hablar y hasta los silencios (develan mucha información).
  4. Sé cuidadoso con el uso del tiempo (productividad, puntualidad, etc.) y del espacio, para no ser invasivo.
  5. Aprende cómo comportarte durante una entrevista de televisión, pues tu imagen delatará realmente quien eres y lo que tienes para dar.