Donantes luchan contra el tiempo para distribuir comida y agua entre haitianos

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PUERTO PRINCIPE.AP. Sobrevivientes hambrientos y harapientos del terremoto en Haití clamaban ayer por alimentos y agua, mientras los donantes internacionales se esforzaban por determinar cómo enviar ayuda y los rescatistas libraban una carrera contra el reloj para liberar a los atrapados entre los escombros.  El gobierno de Haití por sí solo ya ha recuperado 20.000 cuerpos, sin contar aquéllos recuperados por sus familiares o los organismos independientes, dijo el primer ministro haitiano Jean-Max Bellerive a The Associated Press. Dijo que un saldo final de 100.000 muertos “parecería ser lo mínimo”.  

Bellerive dijo que unas 300.000 personas están viviendo en las calles de Puerto Príncipe y que “darles agua, alimentos y refugio es nuestra primera prioridad”.  Había señales crecientes de que la ayuda extranjera y los rescatistas estaban llegando hasta las personas más necesitadas  incluso los sobrevivientes aún sepultados bajo toneladas de escombros mientras otros se esforzaban todavía por resolver el problema sanitario que representan innumerables cuerpos abandonados en las calles. 

Grupos numerosos de haitianos se agolpaban en torno de los trabajadores extranjeros que removían pilas de escombros de los edificios derrumbados con la ayuda de perros entrenados y en algunos casos palas mecánicas.  Los rescatistas introdujeron una cámara desplegable en un orificio en el derribado Hotel Montana y divisaron a tres personas con vida. Un disturbio estalló en un estadio de fútbol del centro de la ciudad transformado en un centro de rescate, luego que helicópteros de la Armada estadounidense dejaron caer raciones de alimentos y líquidos embotellados. Aproximadamente 200 jóvenes pelearon entre ellos por los víveres.  Mientras la comida, el agua y otras formas de ayuda comenzaban a llegar a Haití en grandes cantidades, había señales de que los esfuerzos internacionales de asistencia reñían entre sí mientras luchaban por llevar esas provisiones desde el atiborrado aeropuerto a los sobrevivientes hambrientos y demacrados. 

Un aeropuerto “pequeño” para la ayuda

El ejército estadounidense,  que se encuentra operando el dañado y saturado aeropuerto principal de Haití, dijo que actualmente puede manejar unos 90 vuelos por día, pero que resultaban insuficientes para cubrir con todos los aviones que están siendo enviados por donadores extranjeros y gobiernos, por lo que ha pedido que algunos envíen su ayuda por tierra desde la vecina República Dominicana o por mar.  El ministro de Cooperación de Francia, Alain Joyandet, dijo a AP que él había entregado una queja oficial al embajador de Estados Unidos después que oficiales norteamericanos a cargo del aeropuerto de la capital haitiana le negaron permiso a dos aviones franceses para aterrizar. Uno de los aviones estaba llevando un hospital de campaña y el otro debía evacuar a ciudadanos franceses.