¿Dónde están? ¿Cuáles son?

Claudio Acosta

No es por hacerme el tonto, pero un servidor quiere saber, a propósito de la exhortación de mas de una decena de congregaciones evangélicas de que no se vote por los candidatos que apoyen a los gays, quiénes son y a cuáles partidos pertenecen. La misma pregunta que me hice, vale la pena recordarlo ahora, cuando se publicó que la USAID disponía de hasta un millón de dólares para financiar a los partidos o candidatos que apoyen la agenda LGTB en el país, información que la Embajada posteriormente desmintió pero que prueba que esos candidatos y partidos existen pero no dan la cara, al menos ante la opinión pública, y así no tiene mérito. ¿Por qué entonces arman tanto alboroto las congregacciones evangélicas, si actuando de esa manera esos candidatos no representan peligro alguno? Si esos liberales y “open minds” no salen del closet a defender abiertamente los valores en los que dicen creer, sin miedo a perder la visa, la bendición del obispo o el saludo de la vecina, no se merecen esos votos. Así de simple.
Círculo perverso- Cuando leí que un vocero del Ministerio de Defensa aclaró que no se están investigando las presuntas irregularidades en la compra de ocho aviones Super Tucanos a la empresa brasileña Embraer, en la que se habrían pagado sobornos millonarios a los oficiales dominicanos involucrados en la transacción, porque se trata de un “caso viejo”, me vino a la mente la “filosofía” que se atribuye a un famoso malapaga, quien argumentaba que las deudas viejas no se honran y que las nuevas…¡se dejan poner viejas! Esa lógica de fullero es la que se ha impuesto frente a la corrupción, pues la vieja, la del anterior gobierno, no se investiga, y la de ahora, la que estamos disfrutando, hay que dejar que se ponga vieja, para que se complete el círculo perverso. Y mientras tanto, ¡qué siga la fiesta!