Dos soluciones imprescindibles para mejorar el tránsito capitaleño

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Sentenciar que el tránsito en la ciudad capital es un caos, es una verdad de Perogrullo, ya que con enunciarlo únicamente, no se puede remediar su ordenamiento y fluidez. Se necesitan proyectos que vayan en auxilio del abrumado conductor, que en el caso de los capitaleños, se han revertido de la enorme paciencia que se le atribuye al patriarca bíblico Lot. Cuando no, se convierten en entes violentos y agresivos con un accionar que muchas veces ha degenerado en tragedia.
En los últimos años, la ciudad de Santo Domingo ha tenido un crecimiento desordenado e incontrolado, en donde se han levantado mansiones, multifamiliares y hasta torres, sin que los moradores y visitantes gocen de privacidad, ni tampoco de un estacionamiento para no entorpecer el tráfico en las vías públicas. Hemos encontrado calles y hasta avenidas, que terminan en callejones que impiden la libre circulación vehicular, lo cual se agrava cuando conductores desaprensivos se estacionan en los lugares más angostos de las mismas, sin que los llamados a vigilar e imponer el orden intervengan para solucionar o aplicar las leyes, mediante la imposición de multas y la utilización de grúas para despejar las sendas y áreas comunes.
La ciudad hace tiempo colapsó. Esto requiere, la contratación de verdaderos planificadores que le busquen solución técnica a sus graves problemas, ya que con buena voluntad y reducidos recursos económicos, no se logrará la fluidez que acelere el ya lento y tedioso tránsito. Amerita entonces, que se diseñen vías que permitan que los vehículos circulen a una marcha adecuada y sostenible, para evitar los “tapones” y atascos en toda la ciudad. Lo anterior, puede aplicarse también a ciudades del interior que han crecido incontroladamente y que cuando un conductor tenga que pasar por ella hacia su destino final, pierda un precioso tiempo, como sucede en Santiago de los Caballeros.
Los capitaleños hemos tenido la dicha del arribo de un novel funcionario y otro que repite, quienes por su lado han prometido brindar servicios puntuales a la ciudadanía. Nos referimos al repitiente Ministro de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), licenciado Gonzalo Castillo, y al recién electo Alcalde de la capital, el emprendedor David Collado. Este último, en su discurso de toma de posesión, prometió devolver el antiguo esplendor a la más antigua ciudad del Continente americano, que durante doce largos años permaneció en el ostracismo al involucionar por la incapacidad del saliente Alcalde.
Collado, al juramentarse abolió sin inmutarse, el jolgorio que constituía la presentación de espectáculos en el denominado teatro Nurín Sanlley en el parque del Conservatorio; funciones que mantenían en zozobra a los moradores contiguos. Prometió rescatar el monumento a Fray Antón de Montesinos, el primer defensor en las tierras colonizadas, de los derechos de los aborígenes, a los cuales se les quería imputar que no tenían alma. Esta Plaza, la cual ha sido por su abandono punto de reencuentro de proxenetas y prostitutas, hace tiempo debió haber sido rescatada ya que consideramos que su estado presente, constituye una afrenta para al país donante: México.
De todas las ciudades que conocemos que poseen un paseo marítimo, el nuestro es uno de los más bellos y atractivos. Sin embargo, en la actualidad los capitaleños añoran tiempos mejores pasados en donde se sentaban en sus bancos a platicar los sucesos del día. Ahora, los ciudadanos, especialmente los turistas, debido al estado de abandono y suciedad, no se atreven ni siquiera a pasear por sus veredas, no le salga un desalmado de las cuevas que se encuentran a lo largo del paseo y los asalte. Anteriormente, los bancos frente al mar, eran utilizados para respirar el aire puro salino que rejuvenece y observar los vehículos y coches de caballo que pasaban. Hoy, sin iluminación adecuada, ornato y vigilancia, dejó de ser el sitio más popular y visitado de la ciudad.
Bien lo afirmó el Alcalde entrante, el Malecón está siendo degradado por el tráfico de vehículos pesados con su carga y su lenta circulación. Para solucionar este problema, deberá contar con la colaboración estrecha del titular del MOPC, quien está construyendo la vía que consideramos la más importante y necesaria por sus múltiples usos. La circunvalación Haina-Caucedo, la cual unirá los dos principales puertos comerciales del país; con lo cual, los vehículos de carga no tendrán que penetrar en el casco urbano. Por eso creemos, que sería la prioridad número uno de parte del MOPC, terminar el trayecto Villa Mella-Multimodal Caucedo y notaremos cómo se acelerará y se organizará el tránsito pesado en la Primada de América.

Otra prioridad que deben emprender ambos, es la solución del cruce avenida 27 de Febrero con Isabel Aguiar. El túnel concebido, será la solución más racional para descongestionar el embotellamiento vehicular de la salida hacía el Sur. Como se dice en el MOPC: Manos a la obra.