“Duarte habría orado al Cristo de Achaguas”

Antonio José Pérez Cardozo. Fuente externa

En Achaguas, municipio del Estado Apure, Venezuela, donde Juan Pablo Duarte habría vivido diez años durante su segundo exilio, dos personajes le disputan la atención: el Libertador Simón Bolívar, omnipresente en calles y plazas, y el Milagroso Cristo de Achaguas, símbolo espiritual de esta pequeña ciudad localizada a unos 500 kilómetros de Caracas.

Este Cristo, tallado en cedro amargo por el artista español Merced Rada, mide 1 metro 80 de altura y carga una cruz de 1 metro 40 de largo, al pie de la cual está la figura de Simón de Cirene, el campesino que, según las Escrituras, ayudó a Jesús a cargar la cruz hasta el Gólgota.

Según nos cuenta el sacerdote Antonio José Pérez Cardozo, vicario general de la diocesis de San Fernando de Apure y párroco de la iglesia de Achaguas,  la llegada de este Cristo a Achaguas fue fruto de una promesa que hiciera el general José Antonio Páez, patriota y dos veces presidente de Venezuela, de obsequiar un Cristo a la población de Achaguas si él y sus tropas resultaban vencedores en la batalla de Carabobo, decisiva para la independencia venezolana.

AJPC  El 10 de mayo de 1821, antes de partir de Achaguas al mando de 2,500 hombres, Páez oró en la iglesia del pueblo e hizo la promesa de volver con la imagen del Nazareno.

Por tanto, la historia del Cristo de Achaguas está estrechamente ligada a la lucha por la independencia y a la fe del pueblo en su soberanía.

Páez tardaría varios años en cumplir su promesa tras su triunfo en Carabobo, donde tuvo una destacada participación, bajo las órdenes de Simón Bolívar.

En 1833 encargó tallar la figura que finalmente fue entregada a la población de Achaguas en 1835.

Se presume que el Padre de la Patria dominicana Juan Pablo Duarte, habría estado en Achaguas, según los pocos documentos existentes sobre su etapa venezolana, entre 1852 y 1862, de manera que a su llegada a esta ciudad, de manos del sacerdote Juan Bautista Sangenis, ya el Cristo estaba instalado.

AJPC  Suponemos que Duarte habría tenido sus momentos de oración ante el Cristo, pero no tenemos ninguna constancia documental de su presencia en esta parroquia.

Es seguro que el misionero capuchino de aquella época fue escribiendo todo lo que sucedía en la iglesia, pero al parecer la humedad y los insectos destruyeron esos documentos.

 No tenemos ningún registro desde 1774 hasta el año 1912. 

Habría que investigar en los archivos de la iglesia en Caracas a ver si se puede encontrar algo del periodo en que Juan Pablo Duarte estuvo aquí.

Un Cristo milagroso. Aunque su nombre oficial es Nazareno de Achaguas, este Cristo ha sido bautizado como “El Milagroso Cristo de Achaguas” debido a los numerosos milagros que los fieles aseguran haber recibido por su intermedio.

AJPC Hemos visto sanaciones de cáncer de garganta, de próstata, de mamas; gente que ha recuperado la visión y parejas con problemas para procrear que han podido tener sus hijos después de pedirlo al Cristo. Una vez vino desde Caracas un señor con problemas del corazón a quien los médicos habían desahuciado y él les dijo: “Yo tengo un médico que me va a sanar”, se arrodillo ante el Nazareno y se curó de esa dolencia.

Dos sobrinas que lo acompañaban aseguran que en el momento de la petición el Cristo movió la mano derecha; luego se comprobó que la manga de la túnica del Cristo se había bajado, y no pudo ser el viento, porque la figura está encerrada en una caja de cristal.

El Cristo de Achaguas es venerado por los fieles durante todo el año, pero en Semana Santa la afluencia de fieles se torna masiva.

El Miércoles Santo esta iglesia celebra 12 misas, comenzando a las 4:00 de la madrugada. A las 5:00 de la tarde, el Cristo es paseado por todo el pueblo en una procesión que termina a medianoche.

AJPC El Cristo de Achaguas es un resorte de fe, una fuerza misteriosa que une a los pueblos llaneros de Venezuela. 

Fragmento.

Oración al Cristo de Achaguas

Misericordioso Jesús Nazareno de Achaguas, te suplicamos por las necesidades del mundo entero, por la paz y la concordia entre los pueblos, que cese la violencia para que todos los hombres caminemos por sendas de progreso material y espiritual… ¡Oh, Jesús Nazareno, que al cargar con la cruz camino del calvario llevaste sobre tus hombros el peso de nuestros pecados para darnos la salvación!, te imploro perdones mi extravío, pues arrepentido vengo a ti confiado en que aceptes esta plegaria…