Economía americana

El derrumbe de la economía y las finanzas de Gran Bretaña representa una muestra importante de la agravación de la crisis de las actividades económicas y las instituciones financieras nacionales y mundiales, en oposición a la masiva campaña publicitaria llevada a cabo por entidades internacionales y autoridades estatales sobre una infundada pronta recuperación de las empresas privadas y las cuentas públicas

En el corriente 2009, en comparación con el pasado 2008, se ha calculado que el Reino Unido va a sufrir un empeoramiento de las variables macro-económicas y financieras. Vale decir, caídas conjuntas del Producto Bruto Interno (PBI) de 0,7% a -3,7%, el consumo privado de 1,7% a -2,2%, la inversión fija bruta de -4,3% a -12,5% y las exportaciones e importaciones de bienes y servicios de -0,1% a -9,8% y de -0,5% a -10,4%, al mismo tiempo que los déficit de cuentas corrientes externas y cuentas fiscales internas se elevarían de -1,7% a -2,0% y de -4,4% a -9,3%, al igual que la tasa de desempleo formal de 5,7% a 7,7%.

Frente a este escenario de tránsito de la sub-fase recesiva a la depresiva del ciclo de los negocios en Gran Bretaña, el gobierno laborista de Gordon Brown ha implementado un cuantioso programa de intervención estatal de rescate de capitales de los bancos comerciales y compañías financieras, en claro provecho de una minoría de inversores y accionistas transnacionales y en franco desmedro de los trabajadores y comunidades nacionales.  En el primer trimestre de este año, la economía británica registró la bajada simultánea del PBI a -1,9, del consumo privado a –2,1% y de la inversión bruta a -3,8%.