ECONOMÍA AMERICANA

LUIS VARGAS
economiaamericana@gmail.com
Crisis alimenticia
En la sabana mundial de la crisis económica y debacle financiera ha aparecido galopando, en las últimas semanas, otra vez, el jinete apocalíptico del hambre, tras las espantosas alzas de precios de los alimentos y las consecuentes revueltas populares en por lo menos 37 países, en especial en Haití.

Desde marzo de 2007 hasta marzo del corriente 2008, los precios de varios bienes alimenticios se han encaramado a saltos; por ejemplo, los del arroz: 74,5%, los de los cereales: 41,0%, los de los aceites vegetales: 60,0% y los de los productos lácteos: 83,0%. Se ha calculado que por cada 1,0% que suben los costes de la canasta alimenticia, la pobreza aumenta cerca de 16 millones en el mundo, en tanto la indigencia crece más de un millón en América Latina.

En el caso de la escalada de la cotización de los distintos tipos de arroz, las condiciones de miseria y desnutrición de gran parte de la población mundial no hacen más que empeorar diariamente, en razón de que casi 2 mil 500 millones de personas dependen de la consumación de dicho producto, incluyendo la gran mayoría de éstas que apenas subsiste con menos de dos dólares por día. El ascenso vertical de los insumos y mercancías alimenticios obedece coyunturalmente a la bajada de la producción y subida de la demanda, al mismo tiempo que cuantiosos capitales se orientan a la especulación con los productos básicos en los mercados internacionales. En el fondo, los precios de las materias primas y las mercaderías alimenticias tienden a trepar a techo como una expresión del ajuste a los valores reales de producción, distribución y transacción, después del vuelo de las cotizaciones de los combustibles fósiles, el derrumbe del tipo cambiario del dólar frente a otras monedas internacionales.