ECONOMÍA AMERICANA

LUIS VARGAS
economiaamericana@gmail.com
Subastas de títulos
Los vientos huracanados de la crisis de la economía norteamericana y las finanzas internacionales acaban de cobrar una nueva víctima estos últimos días: el mercado de 330 millardos de dólares de los títulos de tipos de interés variables fijados por subastas.

Este mercado consiste en subastas diarias, organizadas por la banca de inversión, de renovaciones desde una semana hasta cinco semanas de emisiones de bonos a largo plazo a bajas tasas de interés, realizadas por empresas privadas e instituciones públicas, en base a  la financiación aportada por inversores, en gran medida excedentes en efectivo de las corporaciones. En principio, todas las partes obtienen ganancias en sus respectivas operaciones: los emisores porque se endeudan a bajo coste, los inversores porque captan un rendimiento de sus capitales por encima del registrado por los depósitos bancarios, y los bancos porque aseguran el circuito de liquidez con cobro de comisiones. En caso de que los papeles de los empréstitos de municipios y estados, los préstamos de hospitales y estudiantes, de las deudas de las corporaciones y las obligaciones de deuda colateralizadas no encuentren compradores en las pujas, entonces los emisores de títulos sufren una penalización equivalente al pago de una tasa de interés de hasta cuatro veces superior a la cotizada en el pasado y, en efecto, los bancos asumen dichos adeudos durante las siguientes subastas hasta la reventa definitiva.

La realidad de este mercado se caracteriza por el descarrilamiento de los títulos renegociados y la escalada de los intereses, a causa de los déficit de los gobiernos locales, las quiebras de los negocios, las cesaciones de pagos de los prestatarios y la inseguridad de los aseguradoras o “monolíneas”.