Economía, ética y salario mínimo

POR PABLO VICIOSO
La economía es una ciencia en donde el hombre lucha con la naturaleza y su entorno cultural, para producir los bienes y servicios que le permitan sostener su existencia y lograr desarrollarse de acuerdo a una determinada perspectiva de vida. La actividad económica es una dimensión esencial de la vida social de las personas, como homos economicus ha ido desarrollando a lo largo de la historia las instituciones, estructuras y sistemas económicos para satisfacer a través de recursos escasos sus múltiples necesidades y realizarse como ser creado con potencial de plenitud. Así, en lo político, lo religioso, lo social, lo educacional, lo artístico, ha avanzado desde formas más simples hasta las creaciones más complejas propias del mundo moderno y de las sociedades interrelacionadas a escala mundial.

Del otro lado, la Ética es la ciencia de la conducta, etimológicamente el término viene del griego “ta ethika” que estudia los asuntos morales, y se deriva de “ethos”, del ser, del carácter de las personas y de los pueblos. Por lo que la Ética se ocupa de regular la actuación de los seres humanos para que lleguen a alcanzar su propia plenitud y contribuyan, o por lo menos no obstaculicen, al desarrollo humano integral de los demás habitantes que compartimos la suerte de este planeta. Éticamente aceptable es todo aquello que contribuya a la humanización de las personas y de la sociedad, al desarrollo de las capacidades, talentos y actitudes de los ciudadanos y de los grupos sociales.

En ese sentido, entendemos que en la economía, las leyes de mercado, las inversiones y las finanzas, las medidas del comercio, las leyes sobre salario mínimo deben ser orientadas por criterios de carácter éticos, los cuales tienen aplicación en todos los estratos de la sociedad en su conjunto. Por lo que la mentalidad consumista e individualista que orienta la economía de mercado ha obstaculizado el alcance de grados de desarrollo y humanización que se requiere para llegar a un plano más equitativo tanto a nivel de las relaciones al interior del País como internacionalmente.

En Economía, como en todas las ciencias, hay reglas de carácter ético que no deben ser ignoradas. Al respecto, no es posible que mantengamos un salario mínimo que no alcanza para cubrir las necesidades básicas de las familias y que en este momento el sector empresarial este regateando un aumento.

En una nota técnica, titulada Valorización del Salario Mínimo: Un Imperativo de la Ética Económica y Social, elaborada por el Departamento Intersindical de Estadísticas y Estudios Socioeconómicos del Brasil, señala que el valor del salario mínimo debe verse más allá de un mero instrumento de política económica, debe ser discutido desde una perspectiva basada en el principio de la ética y la justicia.

Y agregan “El salario mínimo debe ser valorizado como una forma de constituirse en un instrumento para la construcción de un patrón digno de la condición de vida de los trabajadores, para el combate de la desigualdad distributiva y para la promoción de la efectiva inclusión social. Pensar una política para el salario mínimo es hacer una opción por el país que se quiere construir”.

Visto de esa manera el salario mínimo podría convertirse en un importante instrumento de distribución de la renta, mejoraría el nivel de vida de los trabajadores, y al mismo tiempo garantizaría una renta que le proporcione lo suficiente para comprar los bienes y servicios básicos para vivir.