Economía informal

La encuesta Gallup-Hoy difundida ayer por este periódico inspira un ejercicio acerca de la distribución de la presión fiscal. Si, como dice la encuesta,  solo un 27% de la gente que trabaja recibe el doble sueldo pascual, es muy probable que una parte considerable del  63% restante no lo recibe porque sus ingresos provienen de la economía informal, esa parte de la macroeconomía no sujeta a regulación y que no tributa en proporción a sus operaciones y ganancias.

Un país con una economía informal tan grande, necesariamente distribuye de manera injusta la presión tributaria. La parte regulada y formal de la economía es la que soporta los ajustes fiscales y la fiscalización permanente, mientras que la parte informal maneja sus operaciones y ganancias sin efectos directos de la presión fiscal, salvo en aquella  parte que tiene que ver con gastos o consumos.

En algunos países -como Perú por citar un ejemplo- el Estado diseñó estrategias para “formalizar” la enorme parte de la economía que en determinada época era informal. El efecto fue beneficioso y permitió medir la cuantía de esa parte de la economía y lograr aumentos considerables en ingresos fiscales. Aquí, con una economía informal tan grande,  deberíamos diseñar políticas que permitan eliminar parte de la  inequidad que hay en materia tributaria.

Un panorama alentador

Resulta alentador saber que nuestro país ha logrado capear exitosamente la tempestad que zarandea a las grandes economías del mundo, debido a una gran crisis financiera que desafía la capacidad de planificadores de Europa y Estados Unidos, que tratan de evitar un gran desastre.

El gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, transmite tranquilidad con su afirmación de que no existe aquí una crisis derivada de esas turbulencias gracias al manejo adecuado de la economía local.

Conforta también su visión sobre la naturaleza de los problemas que nos afectan, como la pobreza y otros que vienen desde hace mucho tiempo y que, a su juicio,    deben  ser enfrentados dándole prioridad a la educación,  la salud y la vivienda, lo que se logra   fortaleciendo  los recursos que se canalizan para esos sectores.