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Alburquerque:contrato es “indetenible”

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El presidente del Partido Revolucionario Dominicano, ingeniero Ramón Alburquerque, explicó que luego de la aprobación congresual del contrato de construcción de la Isla Artificial por la empresa Novo Mundo Siglo XXI, esta iniciativa es “indetenible”. Consideró que el Estado puede exponerse a demandas futuras si se trata de incumplir las cláusulas negociadas en principio entre las partes.

Al mismo tiempo el dirigente político y legislador manifestó que un contrato no es un proyecto de ley, que puede ser alterado o modificado por los congresistas. En el caso del contrato, el papel del Congreso Nacional es aprobarlo o rechazarlo. Al ser aprobado, lo único que puede hacerse es ejecutarlo, dijo.

Un contrato, dijo, puede ser que perjudique al dueño, “pero la parte privada que negoció con el Estado, seguro que hizo inscribir en ese contrato cláusulas para cuando le perjudique a él las acciones del Estado. Entonces si esa parte entiende, o puede demostrar daños, puede demandar el Estado”.

El legislador y dirigente perredeísta recordó que el contrato firmado entre el Estado y la Hidro Québec, pese a la resistencia posterior a su aprobación, debió ejecutarse.

Alburquerque expresó que si el Gobierno no tenía interés en seguir el contrato, como han afirmado algunos funcionarios, lo que procedía era retirarlo del Congreso y eso nunca ocurrió.

“Un contrato, sometido por el Presidente de la República, el único que puede someterlo al Congreso, puede ser retirado mediante una carta, sino sigue activo siempre con la misma intensidad de activación. Podrá tener mas o menos interés publico, pero sigue igual. Entonces estos contratos después de aprobados no esta sujeto a los procedimientos de un proyecto de ley”. Indico que incluso los contratos se aprueban por una única lectura y mediante una resolución congresual.

Con la Isla artificial, se le pidió al Congreso que lo aprobara, mediante una comunicación del presidente Fernández, al presidente del Senado, Andrés Bautista García. La misiva fechada el 21 de septiembre del 2005 del presidente Fernández, al presidente del Senado, Bautista García, en la que somete el contrato de la Isla Artificial para su aprobación y le observa que la obra definirá soluciones a problemas ambientales que afectan la costa de la ciudad de Santo Domingo y señala que la calidad ambiental del parque mejorara con la ejecución de la obra propuesta.

Fue en el Poder Ejecutivo que se concibió, se firmo y se envió al Congreso el contrato de la Isla Artificial, significo Alburquerque.

Agrego que al ser un acuerdo previo negociado entre el presidente de la República y la parte privada, el papel constitucional del congreso es solo aprobación o rechazo conforme lo define el articulo 37 de la Constitución de la República, y al ser aprobado, solo resta su ejecución y el cumplimiento de las cláusulas negociadas.

“En el Congreso a un contrato no se le puede modificar nada. Por eso es que el poder ejecutivo lo envía para fines de aprobación. Las leyes si pueden ser modificadas”, apunto Alburquerque.

Subrayo que el presidente de la República es el único que puede negociar contratos conforme lo establece la Constitución de la República.

Expresó que los contratos, una vez introducidos al Congreso no perimen, ni hay que revivirlos”, contrario a los proyectos de ley, sino que quedan pendiente de aprobación o rechazo en cada legislatura.

Contrato no muere

“El contrato no muere, aunque le pasen dos legislaturas, como dicen los artículos 41 al 43 de la Constitución. Por tanto el contrato no muere nunca”, consideró. Cuando es un proyecto de ley, dijo, puede ser modificado, salir totalmente diferente, porque los legisladores al tener iniciativa de ley, pueden hacer las inscripciones, las extirpaciones, las modificaciones que entienda pertinente. Los proyectos de leyes pueden ser iniciados en el propio Congreso, indicó.

Alburquerque manifestó que el contrato negociado para la construcción de la Isla Artificial, se derivó de un poder que le diera el presidente Leonel Fernández el pasado 15 de junio del 2005 al secretario de Obras Públicas, ingeniero Manuel de Jesús Pérez (Freddy Pérez), y que el mismo fue enviado al Congreso para su ratificación y con instrucciones precisas de que fuera aprobado.

El proyecto completo contiene aspectos técnico-financieros y administrativos, además de la ejecución de la obra en la zona Sur de la capital dominicana (Malecón), en una superficie de alrededor de un millón de metros cuadrados. Alburquerque dijo que en el Congreso no se sabía de una negociación contractual que era privativa del Presidente de la República y que ningún diputado ni senador pueden evitarlo.

Expuso que la creación intelectual del contrato y de lo que ello implica ha sido un acto privativo del presidente de la República. Alburquerque habló en el programa “El Día” entrevistado por Huchi Lora y Rafael Acevedo. Aclaró que ningún funcionario del Gobierno puede enviar al Congreso Nacional ningún acuerdo contractual, a menos que lo haga el presidente de la República y es lo que ha ocurrido con la Isla Artificial.

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