Crecimiento poblacional
Alerta ante eventual caída población en EUA
Un declive poblacional en Estados Unidos colocaría a la economía dominicana en un entorno más complejo y desafiante
El endurecimiento de la política inmigratoria está incidiendo en la reducción del crecimiento poblacional.
En nuestro país, muchos han comenzado a manifestar preocupación por el impacto que podría tener en la economía el decrecimiento de la población residente en el territorio nacional. Sin embargo, pocos muestran igual o mayor inquietud por la reducción de la población en Estados Unidos, pese a que su posible declive resulta aún inquietante por dos razones fundamentales.
Primero, porque su descenso es más acelerado, al punto de haber encendido las alarmas entre analistas y centros de estudio demográfico. Además, el crecimiento poblacional estadounidense depende en gran medida de la inmigración, actualmente sujeta a severas restricciones.
Segundo, porque, aunque a simple vista no lo parezca, la evolución demográfica de Estados Unidos tiene un impacto significativo sobre nuestra economía doméstica.
La situación es tan delicada que existe el temor de que el declive demográfico proyectado para dentro de 55 años (2081) pueda adelantarse incluso a 2026, como consecuencia del endurecimiento de las políticas migratorias y del continuo descenso de la tasa de natalidad. La población estadounidense sólo aumentó 0,5% en el año hasta el 1 de julio de 2025, el crecimiento más lento desde 2021 y reflejó tanto un menor flujo de inmigrantes como un mayor número de personas que abandonaron el país.
Ya en 2024, la población había registrado su nivel más bajo en la historia: según el Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS), la tasa de fertilidad nacional cayó hasta 1.6 hijos por mujer, cifra inferior al nivel de reemplazo generacional. La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) proyecta que esta tendencia se mantendrá en los próximos años, a diferencia de los dos siglos anteriores, en los que Estados Unidos sostuvo un crecimiento poblacional prácticamente ininterrumpido.
En el caso dominicano, aunque la fertilidad también ha disminuido, el proceso ha sido más gradual y todavía se mantiene en niveles relativamente favorables. La tasa del grupo de mujeres entre 15 y 49 años pasó de 7.57 hijos por mujer en 1950 a 2.21 en 2024, lo que evidencia una transición demográfica sostenida, pero no abrupta.
Ahora bien, ¿Cuál sería el impacto de ambos descensos poblacionales sobre la economía dominicana? Bajo el supuesto de que el crecimiento potencial de Estados Unidos se reduzca estructuralmente en un punto porcentual debido a una menor población y a una desaceleración de la fuerza laboral, los efectos sobre el PIB dominicano, a través de cuatro canales principales, serían los siguientes: exportaciones (-0.3 a -0.4 puntos porcentuales del PIB), remesas (-0.2 a -0.3), turismo (-0.1 a -0.2) e inversión extranjera directa (-0.1). En conjunto, el impacto total estimado oscilaría entre -0.7 y -1.0 puntos porcentuales del PIB.
En términos prácticos, si la economía dominicana creciera normalmente a un ritmo del 5 %, podría pasar a expandirse a tasas cercanas al 4 % o incluso al 3.8 %, lo que implicaría una pérdida estructural de dinamismo. No se trataría de un choque abrupto, sino de un “goteo” persistente de menor crecimiento año tras año.
Este análisis tampoco incorpora un posible escenario en el que Estados Unidos compense su declive demográfico mediante fuertes aumentos de productividad impulsados por la inteligencia artificial y la automatización, lo que podría alterar sustancialmente los resultados previstos.
La conclusión es clara: dada la profunda interconexión entre ambas economías, un declive poblacional en Estados Unidos nos colocaría en un entorno más complejo y desafiante. Se impone, por tanto, una mirada estratégica que considere simultáneamente ambas dinámicas demográficas para determinar las acciones a tomar, sobre todo para profundizar la diversificación de nuestros mercados. Porque, en realidad, la población que reside en Estados Unidos constituye, en muchos sentidos, una verdadera “variable doméstica ampliada” para la República Dominicana.