Santo Domingo 0ºC / 0ºC
Guardianes de la verdad Economía
HOY DIGITAL
Publicado por

Creado:

Actualizado:

POR WENDY CAPELLÁN
Apostar al libre comercio no implica pontificar a ciegas las bondades de este elemento característico del fenómeno de la globalización, pero satanizar la apertura económica tampoco mejora las posibilidades de desarrollo económico y social de la República Dominicana. Por tanto desde la lógica del sector productivo se debiera asumir con mayor objetividad y optimismo las oportunidades y desafíos que como instrumento de política comercial nos brinda el Tratado de Libre Comercio entre la República Dominicana, Centro América y los Estados Unidos, conocido como DR-CAFTA por sus siglas en Inglés.

Entender la compleja red de factores que se deben conjugar para ser competitivos, y el rol de cada uno de nosotros debe jugar como actor responsable en cada etapa del proceso, nos ayudará enormemente a tomar conciencia sobre el camino a seguir para tener una más nación próspera, donde la instituciones se respeten, y donde de una vez por todas el desorden desparezca, y el irritante tráfico de influencia deje de ser la norma.

Para justificar la inminente postergación de la entrada en vigor del DR-CAFTA, se han levantado diversos argumentos, pero quiero referirme al proveniente de algunos exponentes del sector empresarial en el sentido de que no están preparados para competir. Con ánimos de hacer justicia hay que partir reconociendo que diversos costos de producción en nuestro país son una gran limitante para el desarrollo competitivo de ciertas actividades económicas, especialmente si son sintensivas en el uso de capital y energía.

El concepto de ventaja competitiva desarrollado por Michael Porter en su Obra “La Ventaja Competitiva de las Naciones” (1990) marcó la pauta para dejar atrás el tradicional enfoque de las ventajas comparativas, sobre la base de que las ventajas comparativas se heredan y las ventajas competitivas se crean. Hoy día, con la ayuda de los parámetros de medición que tienen capacidad de incidir en la competitividad, tanto de las empresas como de los países, y que han sido identificados por diversos organismos internacionales como el Foro Económico Mundial y la CEPAL, ya está claramente demostrado que los factores heredados rara vez han sido la variable determinante para un desarrollo industrial sostenido, contrario a otros factores, a los que la evidencia empírica sí le reconoce un rol fuera de discusión. Nos referimos a las estrategias empresariales, las industrias de apoyo, disponibilidad de mano de obra calificada, infraestructura adecuada, condiciones de la demanda y eficiencia de los servicios públicos, entre otros elementos relevantes. Ser competitivos demanda un adecuado equilibrio entre las fuerzas del mercado y la intervención estatal que bien puede traducirse en la formulación e implementación de políticas destinadas a fomentar de desarrollo industrial y competitivo.

Entre los factores determinantes según el enfoque de competitividad sistémica se encuentran: en el Nivel Meta (visión estratégica y planes nacionales de desarrollo): factores socioculturales, escala de valores, patrones de organización, política jurídica y económica, capacidad estratégica y política. En el Nivel Macro (ambiente macroeconómico): políticas fiscal, monetaria, presupuestaria, de competencia, y política comercial entre otras. Nivel Meso (eficiencia del entorno legal e institucional): política de desarrollo de infraestructura física, de fomento de las PYMEs, políticas educacional, tecnológica, de infraestructura industrial, ambiental, desarrollo regional, política selectiva de importación y política de fomento a la exportación. Nivel Micro (en la planta y dentro de las empresas): Capacidad de gestión, estrategias empresariales, gestión de la innovación, mejores prácticas en el ciclo completo de producción (desarrollo producción y comercialización), integración de redes de cooperación tecnológicas, logística empresarial, interacción de proveedores y productores.

Por su lado, y tomando en cuenta el rol que desempeñan las microempresas en la economía dominicana, cabe destacar que un estudio realizado por la CEPAL sobre el desafío que enfrentan las PYMEs en materia de competitividad ante el DR-CAFTA, sugiere, que uno de los mayores obstáculos que impiden el desarrollo de las microempresas, no guarda relación alguna ni con su tamaño ni con los canales de abastecimiento o de comercialización que utilizan, sino más bien el hecho de que las mismas se vean obligadas a actuar aisladas en el proceso productivo, ello se refiere al contexto de globalización y liberalización financiera y al cambio tecnológico continuo al que están sometidas. De ahí se derivan la necesidad de trabajar en un ambiente de colaboración, donde las alianzas estratégicas sean un punto clave. En este caso, el Estado como actor tiene que ser generoso con un sector vulnerable, y que en el caso de la economía dominicana es un alto generador de empleos. La colaboración puede manifestarse con la integración de redes de integración vertical u horizontal, haciendo uso de herramientas como las subcontrataciones entre otras.

En conclusión, para la República Dominicana, un entorno competitivo implica una estrecha colaboración entre actores como el Estado, las asociaciones empresariales e industriales, las universidades, los centros educativos y los gremios.

Demanda una alianza basada en un sistema de normas y valores que rediseñen la estrategia de desarrollo nacional, moldeen la práctica corporativa, y que para el Estado también implique modernizarse y adquirir las nuevas y emergentes modalidades de gestión pública. Postergar lo inevitable o pretender escaparse a este nuevo paradigma, es anclar el status quo, y colocarse de espaldas a los verdaderos cambios que experimenta el país ante el proceso de transformaciones que conlleva el fenómeno de la globalización, condenando a la sociedad dominicana a un inmerecido ostracismo, caracterizado por la desesperanza y la miseria. Pero como ese no es el país que queremos reitero mi llamado final a todos los sectores influyentes de la sociedad dominicana: aún estamos a tiempo de ser agentes promotores del cambio y las circunstancias están dadas, sólo nos queda aunar esfuerzos y no politizar el debate.

Sobre el autor
HOY DIGITAL

HOY DIGITAL

tracking