El caracol gigante, la amenaza que asoma desde Cuba

28_10_2019 HOY_LUNES_281019_ Economía6 D
Menos de mil kilómetros separan a La Habana de territorio mexicano, una distancia que ahora se ha vuelto crítica para evitar la llegada de una de las amenazas más grandes para la agricultura y la salud en el país: los caracoles gigantes.
Provenientes originalmente de Kenia, Mozambique y Tanzania en África, en 2014 estos moluscos llegaron al municipio cubano de Arroyo Naranjo y actualmente ya son una plaga que abarcan los 15 ayuntamientos que conforman a la capital cubana y tienen presencia en casi todas las provincias de la isla.
Los caracoles gigantes han acabado con cientos de hectáreas de cultivo y, aún más grave, esparcido enfermedades mortales entre la población que no consigue hacerles frente de forma eficiente. Las autoridades cubanas ya consideran esa plaga como el reto epidemiológico más grave del momento, aunque no tienen respuestas claras para esa amenaza.
Con conchas cafés y vivos en blanco, los caracoles pueden alcanzar hasta 20 centímetros de largo, mientras que el clima cálido y húmedo del Caribe, así como la ausencia de depredadores naturales, han permitido una expansión veloz en casi todos los rincones de ese país.
El Gobierno cubano, de acuerdo con información oficial y algunos reportes de prensa, ha desplegado en los últimos meses a la Defensa Civil para hacerle frente a la plaga, aunque ni siquiera ese poderoso brazo de las autoridades ha tenido una respuesta.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, con sede en Suiza, tiene catalogado al Achatina fulica, nombre científico de estos caracoles gigantes, como una de las cien especies exóticas invasoras más dañinas en el mundo. La alerta no es poca cosa.
La baba y la concha de estos moluscos contienen diversos organismos que provocan meningoencefalitis, una enfermedad que inflama las meninges, genera escalofríos, dolores de cabeza severos y náuseas.