El día después del Brexit: la crónica de un divorcio convulso del Reino Unido

Britain's Prime Minister Boris Johnson leaves 10 Downing Street to attend the weekly Prime Ministers' Questions session, in parliament in London, Wednesday, Oct. 23, 2019. (AP Photo/Frank Augstein)
Este relato de las primeras 24 horas de un Brexit sin acuerdo se basa en entrevistas, documentos gubernamentales e investigaciones académicas. Las personas descritas y sus puntos de vista sobre el Brexit son reales. Los diálogos son una fiel reproducción de interacciones reales, pero situadas en un futuro.
Es posible que el Brexit no se materialice de esta manera. El primer ministro Boris Johnson podría alcanzar un pacto con la Unión Europea. Los intentos del Parlamento de bloquear una salida abrupta y sin acuerdo podrían tener éxito o retrasar lo inevitable. Johnson podría dejar su cargo. No lo sabremos hasta que suceda.
23:00, 31 de octubre, Westminster, Londres
El reloj de la cuenta regresiva para el Brexit en la oficina de Boris Johnson dice 00 día, 00:00:00 en dígitos rojos. Reino Unido ha abandonado la UE.
Aun después de que la Corte Suprema dictaminó en septiembre que la decisión decretada por él de suspender el Parlamento fue ilegal, el primer ministro ignoró una ley que lo obligaba a solicitar una prórroga a la UE y concretó el Brexit.
Su discurso final para obtener un nuevo acuerdo en una reunión del 17 de octubre fracasó, sin dejar otra alternativa: una salida no negociada. Lo dijo durante su campaña y lo dijo en serio: el país abandonaría la UE en el plazo previsto, “todo o nada”.
Cuando el reloj marca la hora cero, el primer ministro está en donde sesiona la oficina del gabinete, el centro neurálgico del gobierno británico en emergencias, conocido como Cobra.
La Operación Yellowhammer, el nombre clave del plan de contingencia para un Brexit sin acuerdo, está en marcha.
Un pacto le hubiera dado a Reino Unido un lapso para prepararse para la vida fuera del bloque comunitario. En cambio, la ruptura ha dejado al país solo en el escenario mundial por primera vez desde los años setenta.
Ha pasado de ser la puerta de entrada a Europa para convertirse en una nación aislada despojada de importantes relaciones comerciales.
La libra se desploma. Johnson desea evitar el caos, como el que se muestra en las pantallas de la sala: manifestantes antiBrexit en Westminster. Los contramanifestantes blanden banderas británicas. Hasta ahora, no ha habido violencia.
23:30, a las afueras de Folkestone, Kent, sureste de Inglaterra
Una furgoneta Mercedes-Benz circula por la carretera hacia Dover. El tema 007 suena en un Samsung Galaxy S7. Roger Moore, el conductor de 65 años de la empresa de mensajería JJX Logistics, contesta.
“¿Cómo va todo, Rog?”, le pregunta su jefe desde la oficina central en Dudley.
“Todo bien, John, sin problemas. No hay tráfico”. En la furgoneta viajan piezas de aviones Airbus que deben estar en París a primera hora.
Después de cruzar el canal, Moore será uno de los primeros británicos en cuatro décadas en ingresar al continente como ciudadano no comunitario. Ya era hora, piensa: fue uno de los más de 17 millones que votaron a favor del divorcio con la UE.
En el Eurotúnel se une a su colega Chris y esperan para entrar al tren que los llevará a través del Canal de la Mancha en un recorrido de 50 km. Junto al monitor de salidas, un televisor muestra un especial en vivo del Brexit de BBC News.
“Esto nos hará más pobres”, dice Chris, señalando hacia la pantalla. Él votó por la permanencia.
“No, no lo hará”, dice Moore.
“Sí lo hará”, insiste Chris.
En Dover, a 16 km al este, el director ejecutivo del puerto, Doug Bannister, habla con la prensa. “El puerto de Dover está cien por ciento listo”, dice Bannister, señalando el tráfico que fluye. Sin embargo, añade, “anticipamos que habrá algunos contratiempos”.
El gobierno ha instalado cinco puntos para procesar camiones y garantizar que lleven la documentación de exportación correcta. El Puerto de Dover y el Eurotúnel son dos de las arterias comerciales más importantes de Reino Unido.
Unos 10 mil camiones cruzan diariamente en ferry, transportando una sexta parte de todo el comercio, mientras que 6 mil camiones diarios cruzan el túnel ferroviario submarino. Aumentar los tiempos en solo dos minutos como media podría ocasionar embotellamientos de 27 km y retrasos de 60 horas.
Moore se acerca a la frontera, donde un funcionario británico mira su pasaporte y le da el paso.
Cada exportación de Reino Unido a la UE ahora necesita un formulario de declaración, y el agente aduanero de JJX ha gestionado toda la documentación. En total, cerca de 200 mil comerciantes necesitan hacer declaraciones de exportación por primera vez. Moore vino preparado. Él sube su camioneta en una rampa y luego baja al tren.
En 36 minutos está en suelo francés. Se une a una fila de vehículos sobre un carril “verde” para la carga que cumple la normativa. Nota que los funcionarios de aduana franceses dirigen a otros camiones a un carril “ámbar”, que se está llenando.
El ganado que ingresa a la UE desde un país no comunitario debe verificarse. Los controles significan infraestructura, personas uniformadas.
Visión
Pasan unos días antes de que la mayoría de los británicos noten los efectos del divorcio sin acuerdo. Las reservas de los minoristas aún no escasean. Funciona el plan del gobierno para transportar suministros críticos de medicamentos, productos químicos y combustible en ferrys adicionales, evitando los peores atascos en la frontera y limitando el caos. En las reuniones de las empresas, la preocupación es la observancia de la ley. Las empresas pequeñas se arriesgan.