En busca de la competitividad, problemas que afectan la industria son los mismos

En busca de la competitividad, problemas que afectan la industria son los mismos
POR SOILA PANIAGUA
Los problemas que afectan a la industria local siguen siendo prácticamente los mismos de hace 15 años, cuando se inició en República Dominicana el programa de Reconversión Industrial, que con el apoyo económico del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, buscaba mejorar la competitividad con miras al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas.
Aunque factores como la educación, acceso al financiamiento, deficiencia en el servicio eléctrico que se reflejaban en altos costos operativos, infraestructuras inadecuadas, inclusive lentitud en los procesos burocráticos, siguen afectando la competitividad de la industria procesadora de materia prima, muchos inversionistas han buscado otras vías para hacer crecer su capital.
En los últimos 15 años en el país han cambiado muchas cosas, según Eddy Alvarez, de la Asociación de Industria de la Región Norte, quien aboga por un aparato productivo eficiente y altamente competitivo.
Entre esos cambios están el crecimiento de la participación en el Producto Internos Bruto del sector turismo, con un aporte 22.9% y unos 330 mil empleos, del comercio, de los servicios, el surgimiento de nuevas y múltiples pequeñas y medianas empresas, unas 359,810 que generan alrededor de un millón 80 mil empleos, sin incluir cercas de 140 mil agrícolas, lo que indica que los capitales se han ido a las áreas conde ven ganancias.
Sin embargo, ahora existe el inconveniente de que tal vez en pocas semanas entre en vigencia un acuerdo de libre comercio con la nación más poderosa del mundo, contrario a los primeros años de la década de los años 90, cuando se hablaba del reto del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, como algo muy lejos.
Elena Viyella de Paliza, presidenta del Consejo Nacional de la Empresa Privada, al evaluar los resultados del taller «Construyendo una Cultura de Competitividad para la Exportación», puso de relieve «la pertinencia de lograr los objetivos prioritarios para insertarnos estratégicamente entre estos una mayor creación de empleos y oportunidades, aprovechar las ventajas que nos presenta la globalización y apertura de mercados».
También cree que se deben alinear los sectores públicos y privados para que además de generar más empleos estos puedan ser sostenibles.
Expertos en comercio internacional que desde de diferente parte del mundo han visitado al país en los últimos meses, invitado por asociaciones y cámaras empresariales, entre estos el costarricense Alberto Trejos, coinciden en que en el turismo, la producción de bienes donde el país ha demostrado ser competitivo y en la atracción de nuevas inversiones es para poder sacar las mayores ventajas a los acuerdos de libre comercio.
Es tal el impacto que se cree continuará teniendo el turismo en la economía dominicana, que según el secretario de Turismo, Félix Jiménez, entre el 2006 y el 2008, las inversiones a ese sector superarán los US$5,000 millones, mientras que los ingresos por la visita de turistas, que se estima en unos tres millones, alcanzaron los US$4,000 millones.
Para Alvarez la energía eléctrica, que es clave para mejorar la competitividad del aparato productivo local, que la pena de pagar alta tarifa y en cambio recibir prolongados apagones, También la educación, la planificación y organización.
Una de las partes del programa de reconversión industrial que contó con el apoyo del Banco y el Banco Interamericano de Desarrollo era evaluar los problemas que afectan a la industria y la forma de resolverlo.
Muchas empresas no pudieron participar, porque no contaban con las infraestructuras que le permitieran someterse al «estado de reestructuración o reconversión».
Entre las infraestructuras que debían tener era capital de trabajo, capacidad instalada, personal, porque el objetivo era modificar los procesos internos y mejorar la producción con miras a subir las exportaciones.
Según datos, ese programa se discontinuó, entre otros factores porque el gobierno de ese entonces no aportó la contrapartida que le correspondía y por falta de interés de algunos empresarios. Para los dirigentes empresariales en el país debe haber una focalización de los problemas que por años han afectado a la industria nacional.
También evaluar cuáles son los factores que frenan el desarrollo de la industria.
Pero mientras se resuelve el problema de la reconversión industrial, la tecnología, la educación y la esperada solución de la crisis eléctrica, con miras al DR-CAFTA, surgen negocios que suplen productos y servicios no tradicionales, innovadores, ligados al turismo y al bienestar y la hospitalidad, a las que según Alvarez, llaman la cadena de valor.
Muchas de esas empresas son menos intensivas en el uso de mano de obra, de energía, requieren menos capital para instalarse, aunque la educación sigue siendo un problema, el cual inclusive se ha agravada, porque algunas empresas requieren de un personal bilingüe.
Ellis Pérez, uno de los mayores conocedores de turismo en República Dominicana, opina que ese sector ha dado a la producción local una nueva dimensión.
Basa su posición en que si bien grandes empresas procesadoras de materia prima han reducido su participación el mercado han surgido miles de nuevos e innovadores negocios diseminados en todo el territorio nacional que suplen a hoteles de productos tan diversos, que van desde piedras decorativas hasta esponjas naturales para el baño en los spa.
Para ser más preciso Pérez, quien ofreció las declaraciones en el entorno de unas villas de Cap Cana, mostró los plantas que adornan algunos de los jardines de ese complejo, también partes de los muebles y otros enseres, que son suplido por empresas local, y que si comparan con otros fabricados en el exterior se nota que no hay nada que enviar.
Esas empresas generan miles de empleos, pues si bien tienen como clientes principales a grandes hoteles, también venden sus productos en el mercado local y algunas hasta exportan.
Se trata de suplidores de servicios, fabricantes de muebles, colchones, tanto en hierro, como en madera, preciosa y semipreciosa, sábanas, toallas, trabajes de baños, pareos, camisas, pantalones y otras vestimentas propias de vacacionistas.
También de productores y distribuidores de frutas, vegetales, carnes, huevos, dulces, artesanías, diseñadores de jardines, cultivadores de plantas ornamentales, entre otras.