Guardianes de la verdad Economía

En ranking de competitividad de la AIRD

Giro en expectativas sobre el tipo de cambio

La industria ya no percibe el tipo de cambio como el principal amortiguador frente a los aumentos de costos o a la presión competitiva, según el ranking de la AIRD..

El comportamiento del tipo de cambio valida el cambio a una flotación más limpia.

El comportamiento del tipo de cambio valida el cambio a una flotación más limpia.

Mario Mendez
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Todos —salvo quienes aún no habían alcanzado la edad del entendimiento— conservamos un recuerdo nítido de aquellos tiempos en que el tipo de cambio ocupaba el centro de las expectativas del empresariado nacional, irradiando efectos perturbadores sobre decisiones, costos y horizontes.

Ese paisaje, sin embargo, comienza a cambiar. El más reciente ranking de competitividad de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), correspondiente al último trimestre de 2025, desplaza al tipo de cambio hasta un quinto lugar entre los factores que inciden en la competitividad, con un peso de apenas un dígito (8%). Muy lejos quedan los dos dígitos que hoy concentran variables como el nivel de actividad económica, el costo de las materias primas, la competencia desleal y la presión de los productos importados.

Este giro resulta particularmente revelador si se considera que coincide con un año en el que el monitoreo del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha mostrado una menor intervención de la autoridad monetaria en el mercado cambiario: un tránsito deliberado desde una administración “sucia” hacia una flotación más limpia y libre.

Las implicaciones, tanto para la política pública como para la estrategia empresarial en la República Dominicana, son claras y profundas. En primer lugar, el tipo de cambio deja de fungir como “escudo” de la competitividad. Su menor incidencia sugiere que la industria ya no lo percibe como el principal amortiguador frente a los aumentos de costos o a la presión competitiva.

De ello se desprende una lectura más estructural: la competitividad no se está resolviendo por la vía de los precios relativos, sino por la productividad, los costos reales y la calidad del entorno competitivo. El ranking de la AIRD, en ese sentido, envía una señal inequívoca: no es prudente recurrir a la política cambiaria como herramienta industrial, pues una depreciación difícilmente corregiría los desequilibrios que hoy preocupan al sector productivo.

Al mismo tiempo, esta evolución valida el escalamiento hacia una flotación más limpia. El empresariado no estaría percibiendo desorden ni volatilidad excesiva, por el contrario, una flotación más transparente ancla mejor las expectativas, al reducir el temor a correcciones abruptas y discrecionales.

Para la autoridad monetaria, el mensaje es diáfano: perseverar en la credibilidad, la transparencia y el anclaje a metas de inflación no solo es una opción técnica sensata, sino también una decisión estratégicamente inteligente, en un entorno donde las expectativas comienzan, por fin, a respirar con mayor calma.  

Sobre el autor
Mario Mendez

Mario Mendez

Licenciado en Economía, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), con más de 40 años de ejercicio en el periódico HOY.

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