Importancia de mantener el paso en la marcha económica
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En la economía, como en la vida, no basta con avanzar: hay que mantener el paso.
Entenderlo así puede ayudarnos a través de la comparación del desempeño reciente de las economías de semejanzas, tanto por su tamaño como por la estructura de sus tejidos productivos.
Examinar sus cifras ofrece un retrato elocuente de cómo cada una enfrenta los vientos, a veces favorables y otras turbulentos, del entorno global.”
En el caso de Costa Rica, el Producto Interno Bruto creció un 5.1% en 2023, 4.3% en 2024 y 3.6% a junio de 2025, con una proyección anual de 4.2%. La República Dominicana, por su parte, registró un crecimiento de 2.4% en 2023, experimentó un vigoroso repunte en 2024 —hasta alcanzar el 5%— y volvió a una moderación de 2.2% en 2025. Las previsiones para el año completo 2025, que en un principio apuntaban a un 4.5%, se han ajustado a un 2.5%.
Las cifras revelan que Costa Rica continúa avanzando con más fuerza, aunque adapta su ritmo a un contexto internacional de incertidumbre elevada. En cambio, la economía dominicana muestra oscilaciones más marcadas, reflejo de una mayor sensibilidad a los choques internos y externos, así como de una respuesta fiscal más débil, sobre todo en materia de inversión pública en infraestructura. Aunque la inversión pública en Costa Rica ha bajado significativamente, de 4,8% del PIB en 2014 a 2,1% del PIB en 2024, en República Dominica se colocó a un nivel más bajo el pasado año, en 16% del PIB.
Si nos detenemos un instante en la senda dominicana, podríamos decir que 2023 fue un año de ajuste, en el que el crecimiento del PIB (2.4%) fue sacrificado para estabilizar los precios (inflación de 3.57%). En cambio, 2024 despuntó como un año de espléndido desempeño, con un crecimiento de 5% y una inflación ligeramente inferior 3.35%). Pero 2025 se presenta como el de resultados más modestos, con un crecimiento de 2.2% a septiembre (proyectado en 2.5% al cierre del año) y presiones sobre los precios, que, aunque se mantienen dentro de la meta del programa monetario, han sido algo más altas que en los años previos (3.76%).
Como habrá notado el lector, en el pulso de las cifras dos economías hermanas laten a distinto compás: Costa Rica avanza con paso constante y caídas moderadas, mientras la República Dominicana alterna destellos de expansión con pausas reflexivas.
Este comportamiento sugiere que el motor que impulsa la economía dominicana necesita un proceso de afinamiento: un ajuste que le permita sostener el impulso sin desgastar su energía.
Así lo han comprendido las autoridades fiscales y monetarias, que en los últimos meses han reforzado la coordinación de sus políticas, con especial énfasis en reanimar la inversión pública.
El gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, y el ministro de Economía y Hacienda, Magín Díaz, han coincidido en ese propósito, lo que augura un mejor desempeño en lo adelante.
Porque, en el largo viaje de la economía, no se trata solo de correr: lo esencial es no perder el paso.
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