70%
El Índice de Calidad del Empleo en RD ha hablado
La precariedad laboral debe ser abordada a través de una profunda reforma laboral que elimine la rigidez del mercado de trabajo

Trabajo informal
La revelación en el Índice de Calidad del Empleo de República Dominicana 2024 (ICE-RD) de que a pesar de que hubo una ligera mejoría, los ingresos del 70.1% de los trabajadores dominicanos están por debajo de la canasta de la pobreza monetaria, constituye, de por sí, un llamado para que la precariedad laboral, que ha devenido en un problema estructural en el país, sea abordado a través de una profunda reforma laboral, que lo ataque en toda su complejidad, sin exclusión de temas, para dar más flexibilidad al mercado de trabajo.
Para que este mercado sea calificado de no precario, la mayoría de los trabajadores deberían tener acceso a un empleo formal con seguridad social y salarios que permitan una planificación de vida a largo plazo. Y la cifra revelada indica que el país está en el lado opuesto.
Son muchos los factores que explican este problema, pero hay uno en que quisiéramos poner nuestra atención por su alta incidencia en la precariedad y porque estamos en un momento en que está siendo abordado por el Congreso: la reforma laboral. Está consignado en los tratados sobre el tema y comprobado en la realidad que hay una fuerte correlación entre la precariedad laboral y la rigidez del mercado de trabajo, donde un mercado laboral demasiado rígido tiende a generar empleos precarios porque las empresas, para evitar las restricciones, recurren a la informalidad, como es el caso en la República Dominicana (la informalidad laboral cerró en 2014 en 54.8%, más de la mitad). También optan por la subcontratación. Las evidencias indican ha habido un notable crecimiento de las empresas que se dedican a proporcionar personal temporal para la realización de cierto tipo de servicios a realizar.
Rigidez que genera informalidad porque cuando un mercado laboral es rígido, las empresas, al no poder contratar o despedir fácilmente, evitan formalizar los empleos para no enfrentar las regulaciones y costos asociados a los contratos formales y, en cambio, buscan contratos temporales o a tiempo parcial, sin seguridad social y con bajos salarios.
Las cifras del ICE-RD han alzado su voz pidiendo un cambio de rumbo. Lo que no sabemos es si quienes quieren una reforma laboral sin abordar en toda su complejidad la rigidez del mercado laboral dominicano, no escucharán su eco, como si el viento no trajera futuro.