Israel comete el mismo error que EEUU en Irak, dicen estrategas

Israel comete el mismo error que EEUU en Irak, dicen estrategas
POR STEPHEN FIDLER Y ROULA KHALAF
En Londres
Pudiera ser, dicen expertos militares, el futuro de la guerra: un ejército poderoso se ve frustrado ante un enemigo mucho más débil. En la medida que las tropas terrestres de Israel invaden el sur del Líbano, en un intento por crear una zona neutral para proteger su territorio de los ataques con cohetes, algunos analistas militares consideran que Israel está cometiendo los mismos errores que EEUU en Irak. Dicen que su enfoque en la guerra de alta tecnología y ventaja táctica ha llevado a subestimar la importancia estratégica de la opinión pública.
La percepción local, regional y global del conflicto será tan importante para sostener una guerra y para terminar un conflicto en términos favorables y duraderos, como el número de enemigos capturados o eliminados escribió Anthony Cordesman, un analista militar del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, en Washington.
Israel no ha logrado comprender esto en el Líbano, en la misma medida que EEUU no lo entendió en Kosovo, Afganistán e Irak.
Incluso, algunos comentaristas pro-israelíes en Washington dicen que el conflicto no está a favor de Israel, en particular desde la muerte de más de 50 libaneses en Qana, el domingo pasado, y a pesar de las acusaciones de los líderes israelíes de que el grupo había sido seriamente disminuido.
El aumento de las bajas civiles en el Líbano no han estado acompañadas de una degradación cuantificable de las capacidades militares de Jizbolá, alega David Schenker, del Instituto Washington para la Política en el Oriente Cercano. En verdad, Jizbolá disparó ayer más misiles hacia Israel -cerca de 190, de acuerdo con los reportes de las agencias noticiosas- que en cualquier desde que empezaron los combates el 12 de julio.
La opinión pública israelí, de manera crítica, se ha mantenido detrás de su ejército, desmintiendo la descripción de mayo de 2000 de Hassan Nasrallah, el líder de Jizbolá, que describe la sociedad israelí como una telaraña enfrentada a un conflicto.
Hay pocas dudas de que Jizbolá constituya un adversario problemático. En contraste con las fuerzas árabes convencionales que Israel derrotó fácilmente en los años 60 y 70, la milicia chiíta se ha convertido en un exponente astuto de la guerra asimétrica. Su estructura de mando descentralizado significa que sus combatientes pueden utilizar su iniciativa propia sin tener que consultar con sus líderes en Beirut.
Doron Amir, un ex oficial de inteligencia ahora con el Grupo Infinity, una firma de inversiones, dice que Jizbolá es una organización híbrida. Jizbolá está entre una fuerza guerrillera y un ejército normal. Está en el límite entre ambos. Sería mucho más fácil si estuviéramos luchando con un país, o contra un ejército organizado.
Nizar Hamza, un profesor de relaciones internacionales en la Univesidad Americana de Kuwait y experto en el Jizbolá, dice que esta organización se mueve en grupos de tres a 10 personas, que ejecutan operaciones de golpe y retirada. Tres grupos pueden funcionar como un triángulo. Si un grupo resulta golpeado y se retira, eso no significa que se perdió el triángulo, porque otro todavía pudiera atacar, dice.
El señor Amir dice que Jizbolá construyó su infraestructura en medio de la población civil y sus combatientes atacan a Israel desde área civiles, dejando a Israel con el dilema de cómo responder.
Nasrallah es un experto en guerra psicológica, dice. La publicidad es un elemento esencial de su punto de vista, y se aseguran que las imágenes de video de los éxitos de Jizbolá se publiquen rápidamente, mientras eliminan las confrontaciones que no tengan valor propagandístico.
Jizbolá parece haberse preparado cuidadosamente para este conflicto desde la retirada de Israel del sur del Líbano en mayo de 2000. El grupo ha importado miles de misiles, muchos de Irán, y con frecuencia transportados a través de siria. Irán ha aportado guardias revolucionarios para ayudar a entrenar a los combatientes. Los estimados occidentales indican que 40 de esos instructores han estado en el sur, con otros 40 que entran y salen. Algunos israelíes sitúa la cifra en cientos.
El grupo ha construido una red de túneles en el sur. Un informe no confirmado en Al-Sharq Al-Awsat, un diario financiado por Arabia Saudita que tiene su sede en Londres, dijo esta semana que expertos de Corea del Norte ayudaron en la construcción de los túneles.
Hay amplias diferencias en los estimados de con cuántos combatientes cuenta. Los estimados occidentales hablan de 2,000 combatientes de primera línea y 8,000 de reserva. Algunas fuentes iraníes dicen que puede haber 20,000. El señor Hamza dice que 30,000.
Una dificultad central para Israel es que sus objetivos militares y los de Jizbolá también son asimétricos. Jizbolá puede proclamar victoria, aún si resulta gravemente dañado, si puede lanzar algunos cuantos misiles en Israel, o capturar un soldado israelí.
A largo plazo, el balance entre ambas partes solo se puede establecer en la mente del pueblo libanés: si le retiran el apoyo a Jizbolá por provocar los ataques de Israel, o si lo respaldan por enfrentarse a su vecino poderoso.
VERSION: IVAN PEREZ CARRION